Con motivo del 8M, varias profesionales del sector comparten su visión sobre la enología, el territorio y los vinos que elaboran en la región.
La enología es una profesión que exige conocimiento, intuición y relación constante con la viña. En Castilla-La Mancha, cada vez más mujeres están al frente de proyectos vitivinícolas, tomando decisiones en bodega y en campo y aportando una mirada propia al vino que se elabora en la región.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, reunimos a 7 enólogas de Castilla-La Mancha para acercarnos a su experiencia profesional desde una mirada personal y técnica. Más allá de cifras o estadísticas, queríamos saber qué las llevó a elegir la enología como forma de vida, qué buscan transmitir a través de sus vinos y cuál es la elaboración que mejor las representa.
En sus respuestas aparecen trayectorias distintas y estilos propios, pero también una idea compartida sobre lo que significa hacer vino en Castilla-La Mancha. Una forma de entender la enología resumida en tres palabras: identidad, expresión y pasión.
La voz de las enólogas
Rocío Tolosa – Pagos de Familia Vega Tolosa

Su vocación por el vino nació en la infancia, entre los viñedos familiares de La Manchuela. Allí empezó a descubrir variedades, suelos y microclimas de la mano de su padre, una curiosidad que la llevó a estudiar Enología y Química. Completó su formación con experiencias en bodegas de La Rioja, una vendimia en Napa Valley y estudios especializados en gestión de bodegas y análisis del vino a nivel internacional.
En sus elaboraciones busca expresar la identidad de La Manchuela, marcada por la influencia de los ríos Júcar y Cabriel y la altitud de sus viñedos. Su objetivo es poner en valor las variedades autóctonas y continuar el legado familiar desde una mirada nueva junto a su hermana Mariluz.
◾️ Vino que la representa: Vega Tolosa Bobal 2019
Procedente de un pequeño viñedo plantado en 1930. Este vino de parcela, vendimiado a mano, se elabora con levaduras autóctonas de la uva y pasa 28 meses en barrica de roble francés con posterior crianza en botella. Expresa el carácter de la Bobal y el territorio, aportando fruta madura, acidez equilibrada, potente y un final largo.
Maite Sánchez – Bodegas Arrayán

Su vínculo con el vino comenzó en casa. En su familia siempre estuvo presente en la mesa, ya que su padre trabajaba en el sector. Maite inició sus estudios en Ingeniería Agrónoma, pero pronto orientó su formación hacia la viticultura y la enología, las áreas que más despertaban su interés y que acabarían marcando su trayectoria profesional.
En sus vinos busca transmitir territorio y honestidad. Defiende elaboraciones que expresen con claridad la variedad y el paisaje del que proceden, sin artificios, dejando que el viñedo sea el verdadero protagonista.
◾️ Vino que la representa: Arrayán Garnacha Blanca y Gris 2022
Elaborado con variedades poco habituales en la zona pero muy bien adaptadas al terreno, es un vino blanco con cuerpo, frescura y perfil gastronómico, pensado para acompañar la mesa y expresar el carácter del viñedo.
Rosalía Molina – ALTOLANDON Bodegas

Rosalía Molina es enóloga y directora técnica de Bodega Altolandon, proyecto que fundó junto a su marido Manuel Garrote en Landete (Cuenca). La bodega comenzó a tomar forma en 1998 con la plantación de los primeros viñedos de altura y elaboró su primera añada en 2003, consolidando sus instalaciones en 2006.
Desde sus inicios, su apuesta ha sido clara, trabajar con viticultura ecológica en un entorno de gran altitud, elaborando vinos que reflejen el carácter del territorio. En un momento en el que la producción ecológica aún era minoritaria en España, Altolandon inició su camino con una visión centrada en el respeto al entorno.
◾️ Vino que la representa: ALTOLANDON by Rosalía
Procedente de viñedos de altura en la Serranía de Cuenca, este vino de garnacha centenaria permanece 8 meses en tinaja, una crianza que realza la expresión varietal y refleja la influencia del clima continental, con equilibrio entre frescura, estructura y profundidad aromática.
Esperanza Muñoz – Bodegas Símbolo

Nacida en Campo de Criptana y vinculada desde siempre al campo, Esperanza descubrió su vocación por el vino casi por casualidad. Graduada en Química, decidió especializarse en Viticultura y Enología tras realizar sus prácticas en bodega, donde conoció por primera vez el proceso de elaboración desde dentro. Aquella experiencia terminó marcando su carrera profesional. En 2021 asumió el puesto de enóloga en Bodegas Símbolo, siendo para ella «un gran lujo y una gran responsabilidad».
En sus vinos busca calidad, frescura y expresión aromática, trabajando de forma minuciosa desde la entrada de la uva hasta el embotellado para reflejar el potencial del viñedo de La Mancha.
◾️ Vino que la representa: Símbolo Airén
Elaborado con la variedad por excelencia de La Mancha, este vino se elabora con respeto por la variedad, combinando tradición, dedicación y reflejando el carácter del viñedo de Campo de Criptana.
Rocío Torres – Bodegas Torres Filoso

Licenciada en Veterinaria y vinculada siempre al campo, Rocío ha encontrado en el vino una forma de unir ciencia, territorio y memoria familiar. Cuarta generación elaborando en Villarrobledo y sexta de viñadores, ha orientado el proyecto hacia la agricultura regenerativa en un entorno semiárido, apostando por devolver vida y biodiversidad al suelo y recuperar técnicas ancestrales como la elaboración en tinaja.
En sus vinos busca autenticidad, coherencia y artesanía. Trabaja en ecológico y con mínima intervención, demostrando que es posible elaborar vinos limpios y elegantes sin aditivos ni procesados excesivos. Su objetivo es que cada botella exprese con sinceridad su tierra de origen y que quien la pruebe perciba el paisaje y la identidad del viñedo del que procede.
◾️ Vino que la representa: Burbu Blanco Ancestral (S. Blanc y Moscatel de grano menudo)
Elaborado mediante una única fermentación terminada en botella, sin filtrar ni añadir aditivos, es un ancestral de burbuja fina y perfil afrutado. Es una producción limitada a 1.800 botellas, con degüelle manual, que refleja su forma de entender el vino: natural, sin maquillaje y técnicamente riguroso.
María García – María de la Recueja, viticultora

Para María, la enología fue una consecuencia natural de su pasión por la viticultura. Formada en Ingeniería Agronómica, pronto sintió la necesidad de completar el ciclo del viñedo y transformar su trabajo en vino. Ese impulso la llevó a formarse también en enología y a comenzar a elaborar sus propios vinos a partir de los viñedos familiares.
En sus elaboraciones busca transmitir personalidad y pureza. Trabaja con mínima intervención, defendiendo que el vino debe reflejar con claridad el origen y la mano del viticultor. Sus vinos son directos, personales y ligados al territorio.
◾️ Vino que la representa: La Rabera Monastrell 2024
Es el primer vino que elaboró y un proyecto en constante evolución. Es de la variedad Monastrell, un tipo de uva poco común en la comarca de La Manchuela. Una apuesta que gana complejidad con cada añada y que simboliza su aprendizaje continuo y su identidad como elaboradora.
Jennifer Pérez Pérez – Dobledepérez

Su vocación por el vino llegó muy pronto. Con apenas siete años, Jennifer ya decía que quería ser enóloga, una idea que se fue consolidando mientras pasaba los veranos en los viñedos con sus abuelos, en el pueblo de su familia en Albacete. Aquella relación temprana con la viña marcó un camino que nunca llegó a cuestionar, estudiar y dedicarse al vino fue siempre su única opción.
En sus elaboraciones busca transmitir vida, naturaleza y personalidad. Entiende el vino como una forma de expresión diferencial y realización personal, en la que también están presentes la familia, el paisaje y el trabajo en el viñedo.
◾️ Vino que la representa: Camaleónica 2023 (Monastrell)
Procedente de viñas de pie franco de unos 60 años, fermenta en tinajas de barro con un 25 % de maceración carbónica y posterior crianza de seis meses en roble francés. Es un vino fresco, contundente, singular y magnético que refleja su búsqueda constante de identidad y expresión.
El peso creciente de la mujer en el vino
Estas son solo algunas de las enólogas que están definiendo el mundo del vino en Castilla‑La Mancha, pero no son las únicas. En un sector tradicionalmente masculino, la presencia de la mujer ha ganado peso en los últimos años, ocupando cada vez más puestos de responsabilidad no solo en el ámbito enológico, sino también en áreas como la gerencia, la administración o la comercialización.
Un sector que, además, tiene un peso significativo en la economía al generar y mantener 363.980 empleos (2% del total en España). El vitivinícola representa el 1,9% del PIB español y genera más de 20.330 millones de euros en valor añadido bruto. En España existen alrededor de 3.900 bodegas exportadoras de vino —según datos de 2023— con una facturación media de 747.585 euros por empresa, y los vinos españoles llegan actualmente a 189 países, con Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Francia entre sus principales mercados.
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