Calidad, variedad y el carácter de Castilla-La Mancha en seis vinos.
No siempre apetece beber el mismo vino. Hay días de blanco fresco y aperitivo, comidas que piden algo con más cuerpo, sobremesas que se alargan y ocasiones en las que simplemente buscamos una botella que funcione bien en la mesa sin complicarnos demasiado la elección.
Viña Lastra parte precisamente de esa diversidad. La gama de Bodegas Fernando Castro reúne hoy seis vinos de IGP Tierra de Castilla —Verdejo, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Rosado, Cabernet Sauvignon y Selecto— con perfiles suficientemente distintos como para recorrer buena parte de esos momentos.
En los últimos años, además, la familia ha ido creciendo. La incorporación del Chardonnay reforzó una presencia de los blancos que responde también a una realidad del mercado, y es que el consumidor se interesa cada vez más por vinos frescos, aromáticos y versátiles. Viña Lastra ha evolucionado con esa tendencia, pero sin perder el respaldo de una bodega que lleva elaborando vinos desde 1850 y que hoy vende buena parte de su producción fuera de España.
Quizá ahí esté una de las claves de la gama. Seis vinos diferentes, pero una misma manera de entenderlos, pensados para disfrutarse y encontrar su sitio en mesas y consumidores también muy distintos.

Los tres blancos permiten comprobarlo enseguida. El Verdejo se mueve entre la fruta tropical, el hinojo y los recuerdos de hierba fresca, manteniendo ese ligero amargor final tan reconocible de la variedad. El Sauvignon Blanc ofrece un perfil más aromático, con fruta tropical, manzana y notas florales, mientras que el Chardonnay aporta algo más de volumen y untuosidad, con presencia de frutas blancas y tropicales. No son tres versiones de una misma idea. Precisamente la intención es que cada uno ocupe un espacio diferente.
«Seis vinos diferentes, pero una misma manera de entenderlos. Pensados para disfrutarse»
Algo parecido sucede cuando la gama cambia de color. El Rosado, elaborado con Tempranillo, apuesta por la fruta roja fresca y un paso amable. El Cabernet Sauvignon introduce algo más de estructura, con fruta, buena acidez y taninos dulces. Por su parte, Selecto, elaborado con Tempranillo y Syrah, sube un escalón en intensidad con notas balsámicas y recuerdos de chocolate.
Esa variedad amplía también las posibilidades en la mesa. Pescados, arroces, pasta, quesos, mariscos, aves, ahumados o embutidos encuentran diferentes compañeros dentro de la propia gama. No tanto porque exista un maridaje cerrado para cada botella, sino porque la colección permite elegir en función del plato, del momento o sencillamente de las preferencias de quien va a consumirlo.
Una bodega acostumbrada a mirar fuera
Los orígenes de Bodegas Fernando Castro se remontan a 1850 y seis generaciones han mantenido desde entonces la vinculación familiar con el vino. La empresa ha crecido, ha incorporado nuevas tecnologías y ha adaptado sus elaboraciones y formatos al mercado, pero la comercialización fuera de su entorno forma parte de su trayectoria desde hace décadas.
Ya a finales del siglo XIX, el llamado Tren del Vino permitía llevar la producción de la zona hasta Madrid. Después vendrían destinos mucho más lejanos. Cuba, Puerto Rico o Filipinas estuvieron entre los mercados a los que llegaron sus vinos en etapas tempranas de esa expansión.

Hoy aquella vocación exterior adquiere otra dimensión. La bodega trabaja con unas 380 hectáreas de viñedo, tiene presencia en más de 80 países y destina alrededor del 90% de su producción a mercados internacionales.
Esa realidad ayuda a entender también una gama como Viña Lastra. Variedades como Verdejo, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Tempranillo o Syrah son fácilmente identificables para consumidores muy diferentes, pero se elaboran bajo una misma procedencia, IGP Tierra de Castilla, y desde una bodega profundamente vinculada a la región.
La trayectoria internacional de Viña Lastra no se limita a la comercialización. Varias referencias han ido sumando reconocimientos en concursos celebrados fuera de España.
Selecto ha conseguido medallas de oro en Mundus Vini y Japan Awards, mientras que Verdejo ha sido distinguido en Frankfurt Wine Trophy, Berliner Wein Trophy y Japan Awards. Sauvignon Blanc y Chardonnay también han obtenido reconocimientos en Berliner Wein Trophy y Japan Awards, y Cabernet Sauvignon y Rosado han sido premiados en este último certamen.
Blancos, rosado y tintos han encontrado reconocimiento en concursos y mercados diferentes, reforzando precisamente una de las ideas sobre las que se construye Viña Lastra: la diversidad.
Después de más de 175 años elaborando vino, Bodegas Fernando Castro ha pasado por mercados, estilos de consumo y formas de entender el vino muy diferentes.
Un Verdejo fresco, un Sauvignon Blanc aromático, un Chardonnay con mayor amplitud, un rosado de Tempranillo y dos tintos con perfiles distintos permiten elegir según el plato, la compañía o, simplemente, lo que apetezca en ese momento.
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