lunes, octubre 19, 2026
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Cristina Nieto: «Valdepeñas tiene que estar donde se habla del vino español»

Cristina Nieto, presidenta de la Interprofesional de la DO Valdepeñas.

Cristina Nieto llegó a la presidencia de la Denominación de Origen Valdepeñas en un momento especialmente delicado para una de las figuras históricas del vino español. Enóloga de profesión, durante su primer año al frente de la Interprofesional ha centrado buena parte del trabajo en reconstruir estructuras, recuperar la confianza entre productores y bodegas y volver a situar a Valdepeñas en la conversación del vino. Registro de viñedo, control de existencias, promoción y una nueva etapa institucional marcan ahora una hoja de ruta que mira ya hacia 2032, año del centenario de la Denominación.

Entrevista a la presidenta DO Valdepeñas

  • Pregunta. Cristina Nieto cumple un año al frente de la Denominación de Origen Valdepeñas. ¿Qué balance hace de este primer año de mandato?

Respuesta. Le contesto sin rodeos: ha sido un año de reconstrucción, no de inauguraciones. Lo primero que había que hacer era lo menos lucido: poner orden. Rehacer el registro de viñedo desde cero, hacer un aforo de las existencias bodega por bodega, levantar una estructura de gestión que funcione y conseguir financiación para poder trabajar. Nada de eso da un titular, pero sin eso no se puede hacer nada más. Hoy la Interprofesional está reconocida oficialmente, tiene sede, equipo y cuentas ordenadas, y tiene otra vez a productores y bodegas sentados en la misma mesa. Eso hace un año no existía.

Así que el balance es el de un año de cimientos. Poco brillo y mucho trabajo interno, pero con una base sobre la que ya se puede construir.

  • P. La DO Valdepeñas ha iniciado una nueva etapa institucional. ¿Cuáles han sido las prioridades durante estos primeros meses de trabajo?

R. Tres, y por ese orden, que no dejan de ser ser obligaciones como Órgano de Gestión de una figura de calidad.

La primera, saber lo que tenemos. Hasta hace poco no teníamos con precisión ni las hectáreas de viñedo ni las existencias reales de las bodegas. Sin datos fiables no se puede gestionar y menos defender una denominación, ni ante la Administración ni ante el mercado.

La segunda, recuperar la confianza del viticultor y de la bodega. Aquí ha habido años complicados, y la confianza no se recupera con un discurso: se recupera cumpliendo los compromisos y los plazos, uno detrás de otro.

Y la tercera, volver a comunicar. La Denominación de Origen Valdepeñas llevaba demasiado tiempo fuera de la conversación, y una denominación que no se cuenta acaba desapareciendo de la carta del restaurante y del lineal del supermercado.

  • P. Una de las claves de esta etapa parece ser recuperar estabilidad, confianza y actividad promocional. ¿En qué punto se encuentra hoy la Denominación?

R. Le doy la respuesta honesta: mucho mejor de lo que estábamos y todavía lejos de donde queremos estar.

Lo conseguido es sólido. Hay una interprofesional reconocida, con sus estatutos, su junta directiva y su sede. Hay más de 14.800 hectáreas de viñedo inscritas, en torno al 60 % de la superficie de la zona de producción. Y hay cerca de 220.000 euros de ayudas públicas conseguidas este año para promoción y control.

Lo que falta es la parte que se ve: volver a estar presentes. Eso arranca ahora, con una campaña y una imagen nueva que ponemos en marcha este mismo mes.

  • P. La nueva Interprofesional reúne de nuevo a productores e industriales. ¿Existe hoy una hoja de ruta compartida para defender mejor los vinos de Valdepeñas?

R. Sí, y no es un documento: es que se está acordando y votando. Las decisiones importantes de este año —el registro de viñedo, el aforo de existencias, la campaña de promoción— han salido de la Junta Directiva por acuerdo entre la producción y la industria.

Y le voy a hablar claro, porque creo que es más útil que la respuesta de manual: aquí ha habido desavenencias internas, y no tiene sentido negarlo. Lo interesante es que esa experiencia ha servido para dejar clara una cosa: todos perseguimos exactamente lo mismo, que se venda mucho vino de la Denominación de Origen Valdepeñas y que se venda bien.

De ahí salen los dos objetivos de la Interprofesional: subir la calidad y aumentar la promoción. Si se consiguen esas dos cosas, le va mejor a la bodega y le va mejor al viticultor, porque lo uno no se sostiene sin lo otro. Cuando el objetivo está claro, el entendimiento es mucho más fácil.

Y tener a todo el sector en la misma mesa —cooperativas, bodegas familiares y grupos con presencia internacional— no es lo habitual en este país. Es nuestra mayor fortaleza.

  • P. Esta es una vendimia importante para la DO. ¿Cómo llega la campaña en términos de cantidad, calidad y expectativas para bodegas y viticultores?

R. Empiezo por lo que quizá no se espera: la cantidad no es nuestra preocupación principal. Todo apunta a una cosecha parecida a la del año pasado, que en general fue corta, y eso no nos inquieta. Nuestro objetivo es la calidad, no el volumen. De hecho, en una denominación de origen las producciones están limitadas precisamente para garantizar esa calidad: el rendimiento máximo por hectárea no es una restricción arbitraria, es la condición para que la uva llegue a la bodega en las condiciones adecuadas.

Donde sí quiero detenerme es en la calidad, porque la campaña está siendo excelente. El viñedo ha estado sano: no hemos tenido las plagas que sí hemos sufrido en los últimos años, como la araña o el mosquito verde, y eso ha reducido de forma notable la necesidad de tratamientos. Menos tratamientos significa una uva más limpia y de más calidad.

La maduración ha sido excelente. El calor nos ha obligado a adelantar la vendimia y en algunos casos se ha entrado antes de forma deliberada, buscando vinos más frescos, pero la uva está llegando en condiciones muy buenas.

Se lo digo como enóloga: hay cosechas que necesitan una intervención decisiva del enólogo para dar un buen vino, y hay otras en las que lo mejor que se puede hacer es no intervenir, porque la calidad ya viene dada desde la viña. Esta es de las segundas. Es la mejor situación posible para una bodega.

  • P. El registro de viñedo ha sido uno de los asuntos destacados de esta campaña. ¿Qué lectura hace de la respuesta de los viticultores y qué supone para el futuro de la Denominación?

R. La lectura es muy positiva, y creo que es el dato más relevante del año. Nos fijamos el objetivo de llegar a las 14.000 hectáreas y lo hemos superado: hoy hay más de 14.800 inscritas. Eso supone aproximadamente el 60 % del viñedo de la zona de producción.

Y quiero subrayar una cosa: la inscripción es voluntaria. Cada hectárea inscrita es la decisión de un viticultor que ha elegido estar dentro. Después de los años que hemos tenido, eso es el mejor indicador de confianza que podíamos pedir.

Para el futuro de la Denominación es la pieza que lo sostiene todo, aunque sea la menos vistosa. Saber qué viñedo hay, de quién es, qué variedad y qué producción puede dar es lo que permite controlar rendimientos, garantizar la trazabilidad y defender el sello ante el consumidor. Una denominación de origen sin registro no puede certificar nada. Y lo hemos hecho de forma digital, lo que nos sitúa a la altura de las denominaciones más avanzadas.

  • P. En un contexto de menor consumo de vino y mucha competencia, ¿qué papel puede jugar una denominación como Valdepeñas?

R. Conviene no perder la perspectiva. En esta tierra se hace vino desde hace miles de años: antes que nosotros lo hicieron los romanos y, antes, los iberos. Nuestra Denominación de Origen está a punto de cumplir cien años, y en ese tiempo hemos pasado por todo: sobrevivimos a la filoxera —nuestros suelos arenosos la resistieron, y por eso quedan cepas viejas de entonces— y sobrevivimos a la reestructuración del viñedo.

Al reto climático nos adaptaremos igual, y en buena medida mirando atrás: recuperando formas de cultivo tradicionales y apostando por nuestras variedades autóctonas, que aguantan el calor y necesitan poca agua porque son de aquí. Eso hoy es una ventaja competitiva, no una antigualla.

El papel de una denominación histórica es ese: aportar garantía y aportar identidad. El problema de Valdepeñas nunca ha sido la notoriedad, sino que durante un tiempo dejamos de contar cómo somos hoy. Y hoy aquí hay vinos jóvenes, frescos, blancos, rosados, vinos de guarda y elaboraciones nuevas: una diversidad que mucha gente no nos atribuye porque se quedó con la imagen de hace treinta años.

  • P. ¿El futuro de Valdepeñas pasa por recuperar volumen o por vender mejor, con más valor añadido y reconocimiento de marca?

R. Por vender mejor, sin ninguna duda. Volumen ya tenemos: estamos entre las cinco primeras denominaciones de España por producción. Lo que falta es que ese volumen se traduzca en valor.

Y quiero dejar clara una cosa, porque es lo que peor se conoce de nosotros: la calidad ya existe. No es un objetivo pendiente. En los últimos años se han invertido en esta zona cientos de millones de euros en modernizar las estructuras de las bodegas y en mejorar el viñedo. La Denominacion de Origen Valdepeñas cuenta hoy con bodegas con las mejores calificaciones y con un equipo de enólogos que está haciendo un trabajo excelente.

Lo que nos falta es que la gente venga, lo vea y lo pruebe. Quien cata hoy lo que se elabora en Valdepeñas comprueba enseguida que estamos compitiendo con los mejores vinos del mundo. El problema no es el vino que hacemos: es que todavía no se sabe.

Por eso la prioridad es que la botella llegue a más sitios y que el consumidor sepa qué hay detrás. Si sube el valor, se mantiene el viñedo; y si se mantiene el viñedo, se mantiene la actividad económica de toda la comarca.

P. ¿Cómo ve actualmente los mercados para los vinos de Valdepeñas, tanto en España como en exportación?

R. El mercado nacional es exigente: se bebe menos y se elige más. Eso obliga a estar donde se decide qué se bebe, que es la hostelería y quienes recomiendan: sumilleres, restauradores, tiendas especializadas y medios especializados.

Pero le doy la vuelta al planteamiento, porque creo que es la clave: nuestro reto no es conseguir que se beba más vino. Nuestro reto es que nos beba más gente. El consumidor actual bebe menos, pero precisamente por eso selecciona mejor y está dispuesto a pagar lo que vale una botella de calidad. Menos cantidad y más calidad. Ese es exactamente nuestro consumidor.

En exportación tenemos una ventaja que no todas las zonas tienen: bodegas con Denominacion de origen Valdepeñas con estructura comercial internacional y presencia en muchísimos países. Nuestro trabajo como Denominación es acompañar a las bodegas en esa salida. No buscamos a quien beba mucho: buscamos a quien quiera beber bien.

P. ¿Cuál es la hoja de ruta de la DO para los próximos meses en promoción, ferias, posicionamiento y preparación del centenario de 2032?

R. A corto plazo, comunicación. Este mismo mes ponemos en marcha una campaña con una imagen nueva, más actual y más cercana, cuyo planteamiento es precisamente invitar a volver a descubrir Valdepeñas. Habrá también trabajo con quienes recomiendan vino y presencia en ferias y certámenes del sector.

En el plano institucional, hemos solicitado la incorporación a la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas. Valdepeñas tiene que estar donde se habla del vino español, y hemos estado ausentes demasiado tiempo de los foros donde se decide.

Y luego está 2032, el centenario de la Denominación de Origen, que es el horizonte con el que trabajamos. Un centenario no se prepara el año anterior: todo lo que estamos haciendo ahora —el registro, el control, la promoción— es preparación de esa fecha.

El objetivo es llegar a 2032 con una denominación ordenada, sólida y otra vez reconocida.


Entrevista también publicada en la edición impresa Revista ALIMENTOS 157 (octubre-noviembre).

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Pablo Pradillo
Pablo Pradillo es director de Revista ALIMENTOS y responsable de AGROWIN MEDIA, donde trabaja en comunicación, marketing digital y contenidos editoriales para el sector agroalimentario, gastronómico y vitivinícola. Miembro Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV).
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