El mercado nacional cayó un 7,2 % entre julio de 2025 y junio de 2026, mientras España registra la menor superficie de viñedo de su serie histórica y las exportaciones pierden volumen y valor. El cambio de hábitos abre, sin embargo, espacio para blancos, vinos jóvenes, varietales y nuevos formatos.
España sigue siendo una de las grandes potencias mundiales del vino, pero cada vez consume menos dentro de sus fronteras. Entre julio de 2025 y junio de 2026, el mercado nacional absorbió 9,1 millones de hectolitros, un 7,2 % menos que en los doce meses anteriores y apenas 300.000 hectolitros por encima del mínimo histórico de 8,8 millones registrado durante el periodo más afectado por la pandemia.
El dato forma parte del Informe Sectorial 2026 sobre el Vino, elaborado por AgroBank y Agrifood Comunicación, que dibuja un sector condicionado simultáneamente por la caída del consumo, la reducción progresiva del viñedo y unas exportaciones que también retroceden.
El descenso no responde únicamente a una mala campaña puntual. El propio informe constata que el consumo español lleva los dos últimos años estabilizado por debajo de los 10 millones de hectolitros, mientras el consumo medio por habitante se sitúa en unos 24 litros anuales.
Algunas cifras del vino español en 2026
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Consumo nacional | 9,1 millones hl |
| Variación interanual del consumo | -7,2 % |
| Superficie de viñedo | 903.170 ha |
| Viñedo en Castilla-La Mancha | 428.778 ha |
| Viñedo ecológico | 164.861 ha |
| Exportaciones interanuales | 17,53 millones hl |
| Valor de las exportaciones | 2.794 millones € |
| Producción prevista 2026/27 | ≈34 millones hl de vino y mosto |
El consumo de vino en España cae a 9,1 millones de hectolitros
La distancia con otros países productores sigue siendo considerable. Con datos de 2023, España consume unos 24 litros por habitante y año, frente a los 61,7 litros de Portugal, los 45,8 de Francia o los 42,1 de Italia.
El informe relaciona esta evolución con cambios más amplios en los hábitos de consumo y con una competencia creciente de otras bebidas. También identifica un movimiento hacia vinos blancos, jóvenes, frescos, afrutados y de menor graduación, frente al predominio tradicional de tintos envejecidos en determinadas zonas productoras.
Ese desplazamiento empieza a tener consecuencias sobre el propio mercado. La producción española es ya mayoritariamente blanca: alrededor del 57 % corresponde a vinos blancos, frente al 43 % de tintos y rosados.
El informe apunta incluso a que regiones como Castilla-La Mancha, muy especializadas en blancos y vinos jóvenes, podrían encontrar oportunidades en ese cambio de preferencias, mientras otras zonas con mayor peso de crianzas y reservas afrontan un escenario diferente.
España tiene hoy menos viñedo que nunca en la serie histórica
La reducción del consumo coincide con otra tendencia estructural. España contaba en 2025 con 903.170 hectáreas de viñedo, un 1 % menos que un año antes y la cifra más baja recogida en la serie histórica del informe.
La superficie se ha reducido un 5,8 % durante la última década y un 18,2 % desde 2005.
Castilla-La Mancha mantiene, pese a ello, un peso extraordinario: sus 428.778 hectáreas representan el 47,5 % del viñedo español. Esa dimensión productiva tiene también reflejo en el comercio exterior, donde la región concentra más de la mitad del volumen vitivinícola exportado por España.
No todo retrocede. El viñedo ecológico alcanza ya 164.861 hectáreas, equivalentes al 18,25 % de la superficie vitícola española. También continúa aumentando progresivamente el peso del regadío, que representa alrededor del 40,8 % del viñedo nacional.
La dimensión territorial continúa siendo uno de los grandes argumentos del sector. El viñedo está presente en más del 40 % de los municipios españoles y, según datos citados en el informe, los pueblos de menos de 2.000 habitantes con superficie vitícola han aumentado su población un 35,8 % durante las últimas dos décadas, frente al descenso registrado en aquellos sin viña.
Las exportaciones caen, pero crecen los varietales y el bag-in-box
Con un mercado interior reducido en relación con la producción, vender fuera sigue siendo decisivo.
Entre junio de 2025 y mayo de 2026, España exportó 17,53 millones de hectolitros de vino, un 8,6 % menos que en el periodo anterior. La facturación se situó en 2.794 millones de euros, un 5,4 % menos y lejos del máximo de 3.080 millones alcanzado dos años antes.
La caída, sin embargo, no afecta igual a todos los productos. Entre enero y abril de 2026, los vinos varietales envasados aumentaron un 10,8 % en valor y un 3,8 % en volumen, mientras que el bag-in-box creció un 7,1 % en valor y un 6,9 % en volumen. Son dos de las pocas categorías que avanzan en un periodo en el que el informe registra retrocesos generalizados.
El granel sigue teniendo un peso considerable en las ventas españolas, una realidad especialmente visible en regiones productoras como Castilla-La Mancha, cuya evolución exportadora hemos analizado también a partir de los últimos datos disponibles. El informe recuerda que España continúa siendo el segundo exportador mundial de vino en volumen, por detrás de Italia, pero queda mucho más atrás cuando la comparación se realiza en valor debido, entre otros factores, al peso del vino vendido a granel.
Una vendimia cercana a los 34 millones de hectolitros
La producción tampoco atraviesa sus niveles habituales. España elaboró 28,7 millones de hectolitros de vino en 2025, claramente por debajo de la media de las últimas campañas.
Sumando vino y mosto, la campaña 2025/26 cerró con 32,95 millones de hectolitros, mientras que las existencias a 30 de junio se mantenían en 33,44 millones, apenas un 0,6 % menos que un año antes.
Para la campaña 2026/27, el informe recoge una previsión de alrededor de 34 millones de hectolitros de vino y mosto, de los que unos 19 millones corresponderían a Castilla-La Mancha, una estimación que ya situaba a la región como principal motor de la vendimia española de 2026.
También los precios muestran comportamientos distintos según el tipo de vino. En la semana del 17 al 23 de agosto, el tinto se situaba en 49,64 euros por hectolitro, un 8,79 % por encima del mismo momento de la campaña anterior, mientras el blanco alcanzaba los 42,97 euros, un 15,31 % menos interanual aunque todavía por encima de la media de las últimas cinco campañas.
El informe sitúa así al vino español ante un escenario en el que el reto ya no pasa únicamente por producir. Con más vino del que absorbe el mercado nacional, menor superficie de viñedo y exportaciones debilitadas, la evolución de los gustos hacia blancos, vinos jóvenes y nuevos formatos empieza a modificar qué productos encuentran mejores salidas y cuáles afrontan mayores dificultades.


