El festival reúne durante cuatro días a productores y hostelería en torno a la cocina en directo, las degustaciones y distintas actividades para todos los públicos.
La gastronomía de Toledo tiene muchas caras y durante estos días se pueden encontrar buena parte de ellas en un mismo lugar. Quesos, aceites de oliva, miel, azafrán, carnes, embutidos, vinos, vermut y otros productos comparten espacio en el Parque de La Vega, donde Sabor Toledo reúne a productores y establecimientos hosteleros de la provincia.
La primera edición del festival, que se celebra hasta el domingo 27 de septiembre, plantea un recorrido por la despensa toledana acompañado de degustaciones, cocina en directo, actividades y propuestas de ocio. Revista ALIMENTOS ha estado en el Parque de La Vega durante su primera jornada, compartiendo conversaciones con productores y profesionales de la gastronomía para conocer de primera mano qué ofrece esta nueva cita.

De la despensa toledana a la mesa
Una de las características de Sabor Toledo es precisamente la diversidad. No se trata de una feria centrada en un único producto, sino de un espacio en el que coinciden elaboraciones de diferentes sectores y territorios de la provincia.
La oferta reúne propuestas muy diferentes, desde productores de vino, queso, aceite, miel y azafrán hasta empresas de carnes, embutidos, conservas, dulces y otras bebidas. El resultado es una representación amplia de la riqueza provincial, en la que conviven elaboradores especializados en un único producto con proyectos que han diversificado su actividad.
Esa diversidad también permite encontrar productos que se complementan en la mesa y comprobar cómo algunas empresas han ampliado sus líneas de producción para trabajar con diferentes elaboraciones. Es una de las características que se perciben al recorrer el recinto: más que compartimentos estancos, Sabor Toledo plantea una despensa en la que distintas producciones terminan encontrándose alrededor de la gastronomía.
La zona de hostelería añade otra dimensión al recorrido. Los establecimientos participantes preparan tapas durante el festival y desarrollan showcookings en directo, de manera que el público puede conocer el proceso de elaboración antes de probar el resultado. Las mesas altas habilitadas en el recinto permiten comer allí mismo y prolongar la visita entre una degustación y otra.
Cuando la gastronomía se convierte en experiencia
El planteamiento cambia a medida que avanza el día. La actividad de los productores y las cocinas convive con música en directo y con un espacio chill out situado junto al mirador del Parque de La Vega, desde donde se puede contemplar el atardecer.
El entorno aporta una parte importante de la experiencia. El visitante puede comenzar la jornada recorriendo los expositores, detenerse después en alguno de los showcookings y terminar la tarde con una degustación mientras la actividad del recinto se mezcla con la música.
Sabor Toledo también ha reservado espacio para acercar la gastronomía a los más jóvenes. Durante los primeros días del festival se han organizado visitas de escolares para descubrir productos y participar en elaboraciones relacionadas con la alimentación y la cocina. Según la organización, más de 1.000 escolares participan entre los días 24 y 25 de septiembre, dentro de las actividades dirigidas a los centros educativos.
Otro de los elementos que llama la atención al recorrer el recinto es un antiguo autobús reconvertido en espacio de información y usos múltiples. Durante la primera jornada, el vehículo acogió la actividad de varios medios de comunicación desplazados hasta el festival y se convirtió en uno de los puntos singulares de este montaje gastronómico en el Parque de La Vega.
En definitiva, Sabor Toledo se entiende mejor al recorrerlo que al enumerar sus productos. La combinación de productores, cocina, hostelería y entorno convierten la visita en una experiencia gastronómica.
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