La cata solidaria reúne a más de 200 personas en una edición que refuerza el vínculo entre vino, cultura y gastronomía.
Las XIII Jornadas «Alma del Vino» han vuelto a confirmar su capacidad de convocatoria en Manzanares. Durante seis días, del 14 al 19 de abril, el vino ha sido el hilo conductor de un programa que ha combinado cultura, gastronomía y participación ciudadana, con una respuesta de público que el Ayuntamiento valora de forma muy positiva.
El formato, ya consolidado, funciona. Talleres, conferencias, conciertos, visitas a bodegas y propuestas gastronómicas han ido sucediéndose a lo largo de la semana, acercando el vino a perfiles muy distintos. Desde el público más especializado hasta quienes simplemente buscan una experiencia diferente.
Entre las novedades de esta edición, uno de los formatos que mejor acogida ha tenido ha sido el taller de coctelería con vino, dirigido a jóvenes. Las plazas se agotaron rápidamente. El técnico vitivinícola José Manuel Cervantes mostró cómo reinterpretar combinados conocidos —como el rebujito o el calimocho— a partir de elaboraciones vínicas, en una propuesta pensada para conectar con nuevos consumidores.
El programa también ha tenido un marcado carácter cultural. Las jornadas han incluido conferencias sobre la historia del vino en Manzanares, actividades teatrales y musicales, así como una propuesta de maridaje entre patrimonio y gastronomía impulsada por la asociación Acicate. A ello se suman las visitas guiadas a las cuatro bodegas locales —Familia Bellido, Pago Casa del Blanco, Campoameno y Yuntero— que han permitido abrir las instalaciones al público.
Cata solidaria de Manzanares
Pero si hay un acto que volvió a concentrar la atención fue la cata solidaria celebrada el sábado en el pabellón de muestras del recinto ferial. Más de 200 personas —210, según la organización— participaron en este maridaje a beneficio de la asociación Salud Mental Manzanares, en una iniciativa que combina divulgación y compromiso social.
El enólogo Jorge Juan Maldonado fue el encargado de conducir esta cata, que estuvo aderezada por los comentarios de los representantes de las cuatro bodegas locales. En cuanto al menú, comenzó con ceviche de atún de aleta amarilla sobre cama de tomate raf crujiente y cebollino acompañado por un Guadianeja airén encascado. De segundo hubo salmorejo cordobés con huevo y jamón junto con un Pilas Bonas chardonnay-sauvignon blanc 2025. El tercer plato fueron judiones estofados regados con un Epílogo graciano-tempranillo 2025. Seguido por costillas asadas a baja temperatura en salsa tajín servido con un Campoameno tempranillo crianza 2022. Y de postre hubo leche frita con base de crema de vainilla servida con La Coctelera frizzante verdejo.
Más allá del contenido, el componente solidario marcó el tono del encuentro. La recaudación, procedente de una aportación simbólica de los asistentes, se destinará íntegramente a la asociación beneficiaria, que trabaja en programas de apoyo en salud mental.
En paralelo, el fin de semana también ha acogido el concurso de maridaje de vinos y tapas en establecimientos locales, mientras que otras iniciativas, como el certamen literario o las actividades infantiles, amplían el alcance de unas jornadas que ya forman parte del calendario local.
Con esta decimotercera edición, ‘Alma del Vino’ refuerza su planteamiento, que es acercar el vino desde una perspectiva abierta, conectada con la cultura, el territorio y la sociedad. Y hacerlo, además, con una participación que sigue creciendo año tras año.
