El eclipse del 12 de agosto marca una nueva forma de vivir el enoturismo entre viñedos.
El viñedo siempre ha mirado al cielo. De él depende el ciclo de la vid, la maduración de la uva y, en última instancia, el carácter del vino. En 2026, esa relación adquiere una nueva dimensión. El turismo astronómico entra en escena como una vía para ampliar la experiencia enoturística, con el eclipse total de sol del 12 de agosto como gran protagonista.
Sobre esta idea trabaja Familia Martínez Bujanda, que ha diseñado una programación específica en tres de sus fincas —Finca Antigua, Finca Montepedroso y Finca Valpiedra— aprovechando la calidad de sus cielos, alejados de núcleos urbanos y sin contaminación lumínica.
La propuesta combina observación astronómica, vino y gastronomía en entornos donde el paisaje ya formaba parte de la experiencia. Ahora, también lo hace el firmamento.
El eje de la programación será el evento del 12 de agosto en Finca Montepedroso, en la DO Rueda. La finca acogerá una experiencia en torno al eclipse total de sol que combinará observación astronómica, vino, gastronomía y música ambiente. La cita contará con apoyo técnico especializado y coincidirá, además, con el máximo de actividad de las perseidas.
Finca Antigua: el origen en La Mancha
Ubicada en Los Hinojosos (Cuenca), Finca Antigua se encuentra en un entorno de más de 1.000 hectáreas, con viñedos a más de 900 metros de altitud, donde el paisaje manchego marca el ritmo de la experiencia.
Aquí, el enoturismo se plantea desde la cercanía. Visitas como Lagarto Ocelado o El Palomar combinan recorrido por viñedo, explicación en bodega y catas con producto local. A ello se suma la apertura de La Casona como wine bar, un espacio pensado para alargar la visita sin prisas.
En clave astronómica, la finca acogió el viernes 12 de junio una experiencia centrada en la observación de planetas de la mano de la empresa Astroafición, integrando viñedo, cata y divulgación en una misma actividad. La actividad se completó con una observación guiada con telescopio.

Finca Montepedroso: el blanco y el cielo
En Rueda, Finca Montepedroso trabaja sobre un modelo más centrado en el vino blanco, con el verdejo como eje. Sus 25 hectáreas a 750 metros de altitud ofrecen un entorno donde la relación entre paisaje y vino es directa.
Las visitas combinan recorrido por viñedo, catas y maridajes sencillos, desde experiencias básicas hasta catas verticales o propuestas con picnic entre cepas.
Será aquí donde el eclipse encuentre su escenario principal, reforzando el papel de la finca como punto de conexión entre vino, territorio y experiencia.
La jornada comenzará el 12 de agosto a las 18.30 horas, con servicio de lanzadera desde Rueda. Incluirá visita a la bodega, explicación del trabajo con verdejo y crianza sobre lías, observación guiada con Astroafición, telescopios solares y gafas homologadas. Tras el eclipse, la velada continuará con una cena tipo cóctel diseñada por Restaurante Trigo, distinguido con una Estrella Michelin, junto a los vinos de Familia Martínez Bujanda.

Finca Valpiedra: el paisaje del Ebro
En Rioja, Finca Valpiedra, miembro de Grandes Pagos de España, aporta una tercera lectura. Sus viñedos se extienden sobre uno de los grandes meandros del Ebro, en un paisaje dividido en terrazas que descienden hasta el río y situada entre Fuenmayor y Cenicero, dos localidades de extraordinaria vocación y tradición vitícola.
La oferta enoturística incluye desde visitas esenciales hasta recorridos en 4×4 por el viñedo o experiencias que combinan cata y picnic en el propio entorno.
Aquí, la propuesta astronómica se traslada al 11 de septiembre, con una experiencia centrada en la observación del cielo profundo —planetas, nebulosas o galaxias— en un contexto donde el paisaje ya forma parte del relato.
Más allá del vino
El desarrollo de estas actividades confirma una tendencia clara: el enoturismo ya no se limita a la visita y la cata. Música en directo, gastronomía, paisaje y astronomía amplían la experiencia y dan nuevos motivos para permanecer en el territorio.
La propuesta encaja en la evolución de Familia Martínez Bujanda, una familia con 137 años de historia vitivinícola y cinco bodegas en La Rioja, La Mancha y Rueda. Todas parten de viñedos propios y enclaves singulares, aunque con estilos diferentes.
El eclipse del 12 de agosto actúa como catalizador, pero la estrategia va más allá. El vino sigue siendo el punto de partida; el cielo, una nueva forma de contar el territorio.


