miércoles, mayo 18, 2022
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    Juan Antonio Ponce, la pureza de La Manchuela

    Es uno de los mascarones de proa de una de las más recientes y prometedoras denominaciones de origen de Castilla-La Mancha: Manchuela. Y uno de los más jóvenes. Desde el comienzo de su actividad profesional, nada más y nada menos que en la Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez, Juan Antonio Ponce (Iniesta, 1981) comenzó a consolidar una idea que posteriormente sería definitiva en su posterior decisión de montar su propia bodega en Villanueva de la Jara. Sus múltiples viajes por toda España vinificando variedades de todo tipo, pisando y controlando los suelos más diversos, exponiéndose a los climas más variados y haciendo coupages inverosímiles le abrieron los ojos de par en par, dándose cuenta de que en cualquier región de España es posible elaborar vinos con personalidad propia, puros y honestos.

    Antes de todo esto, el joven Juan Antonio Ponce realizó estudios de Enología entre 1995 y 1999 en la Escuela de Enología de Requena, en la que recibió una sólida formación teórica y práctica que fue determinante en el posterior desempeño de su profesión. No en vano, de ese centro han salido referentes históricos de la enología española como Mariano García y Raúl Pérez, entre otros. Juan Antonio comenzó su andadura profesional al poco tiempo de terminar sus estudios. Fue en 2001 cuando inició su trabajo como enólogo en la Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez, con bodegas en 13 zonas de toda España lo que le hizo viajar continuamente por Rioja, Ribera del Duero, Castilla-La Mancha, Málaga, Alicante y Galicia gestionando el cultivo, la elaboración y el embotellado.

    Así estuvo hasta 2006, año en el que elaboró por primera vez en exclusiva su primera cosecha en Bodegas Ponce, creada un año antes, aunque en ese 2005 compatibilizó su trabajo con Telmo Rodríguez y las tareas propias del negocio familiar. Juan Antonio Ponce sitúa este último año como el de la revelación, el momento en el que fue consciente del enorme futuro que tenía la zona que le había visto nacer: “comencé a confiar en mi tierra viendo el potencial de los viñedos gracias, entre otras cosas, a la climatología de influencia mediterránea y la altitud media privilegiada, de entre 800 y 1.000 metros. Todo ello te permite elaborar vinos diferentes utilizando una variedad principal, la bobal, que está haciendo de esta zona un lugar ideal para la elaboración de vinos únicos”.

    Enólogo y gerente de Bodegas Ponce en Villanueva de la Jara

    Tinos y barricas de roble francés en Bodegas Ponce

    Situada al este de las provincias de Cuenca y Albacete, la comarca de la Manchuela era una zona en la que históricamente se producían grandes volúmenes. Sin embargo, la creación de la denominación de origen provocó un cambio de paradigma con la llegada de nuevos proyectos vitivinícolas que han recuperado una de las variedades menos consideradas hasta entonces, la bobal y que están situando La Manchuela en un privilegiado de la enología nacional.

    Bodegas Ponce es una de las firmas que están contribuyendo al engrandecimiento de la zona. Juan Antonio Ponce afirma que el objetivo de su familia era poder extraer lo mejor de cada viñedo. En 2015 la bodega contaba con 15 hectáreas propiedad de la familia. Posteriormente, y viendo que el viñedo de la zona estaba siendo arrancado, comenzaron a arrendar viñas hasta llegar a las 55 hectáreas. Ahora están comprando viñas arrendadas y llevando a cabo nuevas plantaciones, con el fin, señala Juan Antonio de mantener un sistema de cultivo tradicional que pueda seguir siendo explotado por las nuevas generaciones. “Lo importante –apunta- es que ese viñedo no se pierda, o arrendándolo o comprándolo, pero que no se pierdan viñas de más de 90 años”.

    Bodegas Ponce trabaja fundamentalmente con la variedad bobal, aunque también tienen vinos cien por cien monastrell como “De Paula” o “La Xara”, cien por cien de la variedad garnacha y “Buena Pinta” elaborado en su totalidad con moravia agria, la variedad más antigua de Manchuela. Además, Bodegas Ponce comercializa uno de los pocos vinos blancos que se produce en esta denominación

    de origen y que es una de las joyas de la empresa, el “Reto albilla”, que solo se cultiva en Villamalea y que ha tenido un gran reconocimiento internacional.

    Bodegas Ponce cuenta con un total de once marcas. Además de las mencionadas anteriormente, la bodega comercializa en la actualidad Las Cañadas (clarete bobal), Clos Lojen (bobal), el vino más vendido de la bodega y pensado para que sea consumido por las nuevas generaciones por su relación calidad precio, La Casilla (bobal), PF (bobal de pie franco), Estrecha (bobal de una sola parcela en suelo granítico), Pino (bobal de una sola parcela en suelo calcáreo) y Ponce, el vino top de la bodega elaborado con un 85% de bobal y un 15% de moravia agria. Este último vino representa, para Juan Antonio Ponce, el origen de La Manchuela “un vino especialmente elegante, sutil, fresco, con una cierta complejidad muy poco usual en vinos del sureste español y que a la vez hace disfrutar a todos los que lo prueban”.

    Los vinos tintos se fermentan en tinas de roble francés de 4.500 litros y la crianza se hace en cubas de madera de la misma procedencia de 15.000, 10.000 y 5.000 litros, así como en barricas de 500 litros. Tantos los blancos como tintos se fermentan y crían en barricas de roble francés hasta llegar al embotellado evitando los procesos de filtración y clarificación.

    LOS VINOS SELECCIONES POR JUAN ANTONIO PONCE

    LA ESTRECHA 2020

    Alcohol: 13 % vol. Variedad: 100 % bobal. Elaboración y cieanza: 11 meses en barrica 600 litros de roble francés. No clarificado, no filtrado. Levaduras indígenas. Características Viñedo alrededor de 75 años. Suelos: suelo granítico Producción: 3.000 botellas. Contiene sulfitos. Comentario: La Estrecha 2020 es un viñedo de 75 años, plantado principalmente con la variedad bobal, aunque con una presencia menor (aproximadamente de entre un 5% y un 10%) de otras variedades autóctonas de La Manchuela. La parcela está cultivada sobre suelo granítico, muy degradado, que es capaz de crear un vino extremadamente elegante, fino y fresco.

    P.F. 2020

    Alcohol: 13,0 % vol. Variedad: 100 % bobal. Elaboración y cieanza: 10 meses en cubas 4.500 litros de roble francés. No clarificado, no filtrado. Levaduras indígenas. Características Viñedos alrededor de 85 años, prefiloxérico. Suelo: franco arenoso. Producción: 12.000 botellas. Contiene sulfitos. Comentario: para nuestra bodega, los viñedos de pie franco, son los más especiales, primero, por haber resistido durante más de 90 años a la filoxera y, en segundo lugar, porque creemos que son los que mejor transmiten la pureza de la variedad bobal en nuestros vinos. La añada 2020 fue una de las añadas más precisas dentro de nuestra trayectoria, produciendo vinos muy equilibrados y, a la vez, muy disfrutables desde su embotellado. P.F. muestra la pureza varietal junto con una complejidad e intensidad muy difícil de sentir en otros vinos.

    PINO 2020

    Alcohol: 14 % vol. Variedad: 100 % bobal. Elaboración y cieanza: 11 meses en barricas 600 litros de roble francés. No clarificado, no filtrado. Levaduras indígenas. Características Una hectárea de 40 años, suelo calcáreo. Producción: 3.000 botellas. Contiene sulfitos. Comentario: Pino 2020 es un vino de un solo viñedo con una superficie de una hectárea de más de 40 años, plantada sobre un suelo especialmente calcáreo. Es el responsable de transmitir intensidad, frescura y complejidad convirtiéndolo en un producto único.

    PONCE 2020

    Alcohol: 13 % vol. Variedad: 85% bobal y 15% moravia agria. Elaboración y cieanza: 17 meses en barricas de 600 litros de roble francés. No clarificado, no filtrado. Levaduras indígenas. Características Viñedos de más de 60 años. El suelo de la variedad bobal es granítico y de canto rodado, mientras que el de moravia agria es calcáreo. Producción: 3.600 botellas. Contiene sulfitos. Comentario: Ponce 2020 es un vino muy especial, especialmente porque es el que, a nuestro juicio, merece llevar nuestro apellido. El objetivo es mostrar lo que era el bobal para nosotros hace 30 años y, de ese modo, reflejar la frescura, la fluidez y la parte floral mediterránea. Para ello, hemos seleccionado un viñedo de más de 60 años, con un 80% de bobal que convive, en la misma parcela, con la casi desaparecida moravia agria. Ponce 2020 ejemplifica la pureza de La Manchuela.

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