Fincas, destilerías artesanales y recetarios centenarios sostienen un sector de calidad diferenciada que genera un valor de 137 millones de euros.
Coincidiendo con el periodo estival, época en la que se intensifica el consumo de productos de cercanía y se celebran las fiestas patronales en la geografía nacional, la Federación Española de Espirituosos (Espirituosos España) ha puesto en valor el papel de las 19 Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) de bebidas espirituosas como componentes esenciales del catálogo agroalimentario del país. Estas certificaciones garantizan la trazabilidad organoléptica y el origen normativo desde el cultivo de las materias primas agrícolas hasta su embotellado final.
España ocupa actualmente el tercer lugar de la Unión Europea en número de reconocimientos de calidad en esta categoría, únicamente por detrás de Alemania y Francia. A diferencia de las elaboraciones industriales estandarizadas, estas 19 IGP protegen métodos de elaboración ligados estrechamente a la tierra, a la selección de especies botánicas locales y a recetas transmitidas durante generaciones.
Del sector primario a la alta gastronomía de sobremesa
El mapa de las IGP abarca zonas agrícolas emblemáticas en comunidades como Galicia, Asturias, Navarra, Cataluña, Andalucía y Madrid. En esta última, el Anís Chinchón ha sido reconocido este año 2026 como la mejor bebida espirituosa con Indicación Geográfica Protegida de España, destacando el valor de la materia prima agrícola tradicional y los procesos artesanales de destilación.
Detrás de cada botella protegida por una IGP existe un vínculo directo con el sector primario. Cereales, uvas, caña de azúcar, remolacha, frutas y hierbas aromáticas autóctonas son recolectadas por agricultores locales para alimentar los procesos de destilación, maceración y infusión. Este engranaje agroalimentario permite diversificar la producción agrícola y mantener viva la cultura de elaboración de licores, aguardientes, pacharanes, anises y brandis.
Peso económico en la cadena alimentaria nacional
En el último ejercicio de 2025, el sector comercializó un total de 173 millones de litros de bebidas espirituosas en España. De este volumen, 18 millones de litros correspondieron a productos amparados bajo el sello de una IGP, lo que representa más del 10 % del total del mercado nacional y aporta un valor económico directo de 137 millones de euros.
El tejido productivo asociado a estas marcas de calidad está fuertemente vertebrado en el ámbito rural:
- 3.800 centros de producción operativos en el territorio nacional.
- 3.500 destilerías artesanales, donde prima el trabajo manual y la supervisión del maestro destilador.
- 85 % de pequeñas y medianas empresas (PYMES), muchas de ellas de estructura familiar y asentadas en municipios de tamaño medio o pequeño.

El spirit-turismo y el valor culinario del tardeo
La vinculación de estos productos con la gastronomía se manifiesta de forma directa en el ámbito de la hostelería, canal que concentra la mayor parte del consumo. En España, siete de cada diez consumiciones de bebidas espirituosas se realizan fuera del hogar, integradas en la cultura de la sobremesa y en la tendencia del tardeo, donde el destilado actúa como acompañamiento de propuestas culinarias en bares, restaurantes y terrazas.
De forma complementaria, el crecimiento del spirit-turismo está consolidando a las destilerías tradicionales como paradas gastronómicas de interés. Las visitas a las plantas de producción, la observación de las calderas de cobre y la explicación técnica sobre cómo la materia prima se transforma en alcohol de alta calidad forman parte de una oferta cultural que enriquece el turismo enológico y gastronómico regional.
En España, siete de cada diez consumiciones de bebidas espirituosas se realizan fuera del hogar
En palabras de Bosco Torremocha, director ejecutivo de Espirituosos España: «Volver a nuestros pueblos también significa reencontrarnos con los sabores que forman parte de nuestra memoria. Detrás de cada bebida con Indicación Geográfica Protegida hay agricultores, maestros destiladores, empresas familiares y generaciones de conocimiento. El verano es una oportunidad para descubrir ese patrimonio y disfrutarlo de una manera adulta, consciente y pausada».
En este contexto gastronómico, la patronal recalca la importancia de priorizar la calidad frente a la cantidad. Para asegurar una experiencia gastronómica óptima, Espirituosos España aconseja acompañar siempre el consumo con alimentos, mantener la hidratación mediante el uso alternado de agua, respetar de forma estricta la prohibición en menores de edad y mantener la tasa cero de alcohol en caso de conducción.
Sobre Espirituosos España
La Federación Española de Espirituosos, constituida en 1999, agrupa y representa a la práctica totalidad del sector productor y distribuidor de bebidas alcohólicas procedentes de la destilación de materias primas agrícolas en el país. Sus ejes prioritarios de actuación se centran en la defensa de la calidad del patrimonio alimentario destilado, el impulso a la innovación y el fomento de pautas de consumo responsable en la sociedad.
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