El mojito sigue encabezando las preferencias con un 51%, mientras las propuestas bajas o sin alcohol pasan del 11% al 16% en un año.
Los españoles aseguran beber con más moderación, pero eso no está frenando el interés por la coctelería. El 65% de los consumidores afirma estar moderando su consumo de alcohol en 2026, el mismo porcentaje que el año anterior, mientras el consumo de cócteles ha crecido hasta un 14 % en el último año, según datos de Nielsen IQ facilitados a EFE Agro.
La aparente contradicción refleja un cambio en la forma de consumir. Las propuestas con menor graduación o sin alcohol han pasado de representar un 11% en 2025 al 16% en 2026, al tiempo que también crecen, hasta un 11%, los combinados elaborados con refrescos u otros ingredientes no alcohólicos.
NIQ relaciona esta evolución con consumidores que buscan adaptar lo que beben a cada ocasión sin renunciar necesariamente al consumo. La tendencia es especialmente visible entre la Generación Z, el grupo más abierto tanto a probar opciones sin alcohol como nuevas propuestas elaboradas con destilados.
El mojito conserva el primer puesto
La búsqueda de alternativas más ligeras no ha desplazado a los grandes clásicos. El mojito continúa como el cóctel preferido en España, elegido por el 51% de los consumidores, seguido de la piña colada, con un 37%.
También destaca la evolución del daiquiri, que ha pasado de la séptima a la cuarta posición y alcanza una preferencia del 33 %. Tres de estos clásicos están además estrechamente ligados al ron, como ya analizamos en Revista ALIMENTOS al repasar el ron que hay detrás del Mojito, Daiquiri, Piña Colada y Cuba Libre.
El ron mantiene un peso importante detrás de estas elecciones. Es la opción preferida por el 32% de los consumidores de la Generación Z y está presente en tres de los cinco cócteles más populares en España, según los datos de Nielsen IQ.
La consultora considera que el atractivo de la coctelería sigue muy ligado a propuestas refrescantes, fáciles de consumir y asociadas a momentos de socialización, aunque cada vez con mayor atención a la cantidad de alcohol, azúcar y calorías.
Menos alcohol, azúcar y productos más naturales
Ese cambio empieza a trasladarse también a las cartas de bares y restaurantes. Juan Carlos Muñoz, presidente de la Federación de Bartenders de España (FABE), señala que mientras un cóctel convencional suele moverse entre los 12 y los 25 grados de alcohol, algunas de las nuevas propuestas bajan de los 8 grados.
Entre los ejemplos menciona el Moscow Mule, cuya combinación con cerveza de jengibre permite situarlo alrededor de esa graduación. También están ganando presencia las bebidas fermentadas y otras fórmulas con menos azúcar, gas y menor contenido alcohólico.
La demanda de ingredientes naturales está influyendo incluso en recetas clásicas. FABE observa un mayor uso de zumos naturales, frutas, verduras y vegetales, con ingredientes como apio, tomate o zanahoria, además de una mayor exigencia sobre la materia prima utilizada en daiquiris, margaritas o mojitos.
Esta búsqueda de bebidas más frescas y adaptadas al verano no se limita a los destilados. También el vino está encontrando nuevas formas de consumo entre mezclas, hielo y recetas refrescantes, como explicó la sumiller Victoria Arenas en ALIMENTOS en La otra forma de beber vino en verano: mezclas, hielo y tradición.
Así, la moderación no parece estar alejando al consumidor de la coctelería, sino empujando al sector hacia combinaciones más ligeras, naturales y adaptadas a distintos momentos de consumo.
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