lunes, mayo 20, 2024
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    El tesoro enológico del restaurante Adolfo

    La casualidad y la posterior curiosidad llevaron a Adolfo Muñoz y a su mujer Julita a investigar un eco misterioso en el interior del pequeño almacén donde guardaban los vinos y licores que servían en el restaurante Adolfo. Corría el año 1979, cuando el matrimonio abrió su primer restaurante en la toledana calle del Hombre de Palo, en pleno casco histórico de Toledo. El mismo año que descubrieron que el eco del almacén lo producían las gruesas paredes de una serie de cuevas judías del siglo IX llenas de escombros de múltiples construcciones llevadas a cabo en la zona durante cientos de años.

    Las cuevas del restaurante toledano donde guarda sus vinos contienen más de 40.000 botellas

    Tras limpiar y restaurar las distintas estancias que integran las cuevas, los dueños del restaurante comenzaron a coleccionar vinos de España y del mundo. En la actualidad esa colección consta de más de 40.000 botellas que representan a las dos mil referencias que pueden encontrar los clientes que visitan su restaurante.

    Javier Muñoz, hijo de Adolfo y responsable de la gestión del restaurante, alaba las magníficas condiciones de temperatura y humedad que ofrece la cueva donde se guardan los vinos: “tiene una temperatura constante de entre 12 y 16 grados y una humedad del 75 al 85%, lo que garantiza la óptima conservación de los vinos”. Además, los responsables de la empresa han tenido la precaución de envolver todas las botellas en plástico para que no se deterioren sus etiquetas, protegiéndolas del polvo de las cuevas. Así, apunta su gerente, “cuando un cliente pide una botella, se le sirve en perfecto estado de presentación”.

    Las estanterías de ladrillo de la bodega de Adolfo cuentan con verticales de las bodegas más famosas y reconocidas del mundo

    Colección privada

    Javier Muñoz señala que lo que comenzó siendo una colección privada fue creciendo hasta convertirse en una de las mayores colecciones de vino de España, que, además, se ha convertido en la carta de vinos del restaurante. Aunque principalmente Adolfo se nutre de vinos españoles también se pueden encontrar en su carta desde Bordeaux franceses hasta nebiolos italianos pasando por vinos del nuevo mundo: Argentina, Chile, Australia, Israel, Sudáfrica y Estados Unidos.

    La enorme colección que nutre la carta de vinos y licores de Adolfo y que fue prologada por el experto periodista y prescriptor vitivinícola José Peñín, cuenta con verticales de bodegas míticas como Vega Sicilia, Pingus, Dominio de Valdepusa, L´Ermita, Petrus, Gaja, Dom Perignon, Toro Albalá, etc, así como botellas antiquísimas, la más vieja, de la bodega Federico Paternina, datada en 1920 y otros vinos exclusivos como Domaine de la Romanée-Conti, por cierto el más caro de la carta al alcanzar un precio de 10.500 euros la unidad.

    Javier Muñoz no duda en calificar su bodega como un tesoro enológico en el que “cuarenta mil botellas de vino descansan como tesoros en estantes de piedra, con etiquetas que narran historias de cosechas lejanas, cada botella refleja la paciencia y maestría de los viticultores”.

    Todos los meses, restaurante Adolfo ofrece un menú gastronómico con armonía de vinos y también dispone de una selección mensual de vinos top. Los clientes de estos tipos de menús también pueden disfrutar de un recorrido por las distintas estancias de las cuevas de la bodega.

    Javier Muñoz estudió Enología e hizo prácticas en Bodegas Artadi con Juan Carlos López de la Calle en 2006. En la actualidad además de director-chef del restaurante Adolfo es director técnico de la bodega familiar Pago del Ama, con una producción limitada de 5.000 botellas.

    Grupo Adolfo

    El pequeño restaurante familiar fundado por Adolfo y Julita, que este año cumple 45 años, ha ido ampliando sus instalaciones y sumando otros establecimientos al actual Grupo Adolfo. No habría que olvidar que el carismático restaurador toledano tuvo durante cinco años, de 1992 a 1997, tres restaurantes en Japón, dos en Tokio y uno en Yokohama. Ahora, Adolfo Muñoz gestiona un grupo formado por el restaurante Adolfo de la calle Hombre de Palo, el Cigarral de Santa María, fundado en 1999, el Hotel Boutique Adolfo situado en la céntrica Plaza de Zocodover, el Hotel Palacio Eugenia de Montijo de cinco estrellas también en la capital regional, la bodega Pago del Ama y la Escuela de Cocina y Gastronomía, en el que han formado ya a más de 2.500 alumnos, entre los que cabría destacar entre muchos otros, a Iván Cerdeño, dos estrellas Michelin.

    También habría que destacar que, durante 12 años, de 2011 a 2023, Adolfo fue el responsable del restaurante situado en la azotea del Palacio de Cibeles de Madrid, el primer local de estas características que se abría en el Ayuntamiento de la capital de España.

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