El nuevo espacio gastronómico de Ciudad Real reúne tienda de productos de Castilla-La Mancha, gastrobar y salón de eventos después de tres años y medio de trabajo y arranca con 22 personas en plantilla.
Después de tres años y medio de trabajo, el antiguo Hotel Almanzor de Ciudad Real vuelve a tener actividad. Lo hace convertido en Alma Quesera, el nuevo proyecto de la familia Mata Rodríguez y Quesos Don Apolonio, concebido como un espacio en el que gastronomía, producto regional y turismo se encuentran bajo un mismo techo.
La inauguración celebrada este jueves culmina una transformación que Revista ALIMENTOS ha seguido desde que el proyecto todavía estaba en obras. En aquel reportaje ya adelantábamos cómo Don Apolonio quería convertir el antiguo Hotel Almanzor en un auténtico parque temático de la gastronomía manchega, una idea que ahora toma forma con tienda, gastrobar y espacios para eventos.
Pero Alma Quesera pretende ir más allá del propio queso. Una de las prioridades del proyecto será mostrar y dar salida a productos elaborados en Castilla-La Mancha, acercándolos tanto al público de Ciudad Real como a quienes visiten la provincia.

La tienda funcionará como escaparate de esa despensa regional, mientras el gastrobar permitirá probarla directamente. El planteamiento completa así el salto de Don Apolonio desde la elaboración y comercialización de alimentos hacia la restauración y las experiencias gastronómicas, una evolución que la empresa ya había anticipado durante el desarrollo del proyecto.
La apertura del nuevo espacio ya había sido adelantada por Revista ALIMENTOS antes de su inauguración, cuando Don Apolonio confirmó el 18 de septiembre como fecha de inicio de esta nueva etapa en Ciudad Real.
Del antiguo Almanzor a un espacio para descubrir Castilla-La Mancha
La recuperación del inmueble tiene también una vertiente turística. La intención de la familia es que Alma Quesera pueda servir como punto de partida para quienes quieran conocer otros enclaves de la provincia, desde Ciudad Real capital hasta destinos como Almagro, vinculando estancia, gastronomía y visitas al territorio. Y es que el proyecto mantiene además su futura dimensión de alojamiento.
Esa conexión con el territorio fue también uno de los asuntos destacados durante la inauguración. El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, incidió en la capacidad de iniciativas como esta para promocionar los productos y recursos de la provincia y recordó el trabajo desarrollado a través de programas como Sabor Quijote.

Alma Quesera comienza su actividad con 22 personas trabajando en Ciudad Real. A ellas se suman alrededor de 50 trabajadores vinculados actualmente a la actividad de Quesos Don Apolonio en Malagón.
Las cifras ayudan a entender cuánto ha cambiado una empresa cuyos orígenes familiares estuvieron ligados a un pequeño rebaño y a una modesta producción quesera. En el reportaje publicado por ALIMENTOS durante las obras, Luciano Mata recordaba cómo el negocio había pasado de las 27 ovejas de su abuelo Marino a una empresa que elaboraba cientos de miles de quesos al año y había superado los 13 millones de euros de facturación.
Una empresa familiar que incorpora a una nueva generación
La inauguración tuvo también un componente especialmente familiar. Apolonio y Mercedes estuvieron presentes junto a sus hijos, nietos y el equipo de la empresa en un proyecto que refleja varias generaciones de trabajo alrededor del queso.
Luciano y Elena Mata están hoy al frente de buena parte de esa continuidad empresarial, mientras la siguiente generación se ha ido incorporando a distintas responsabilidades dentro de la organización. Entre ellos está Borja, vinculado a la responsabilidad de planta, junto a otros miembros de la familia que participan en áreas como Recursos Humanos.
Ese relevo generacional fue uno de los elementos que sobrevoló una apertura que llega después de aproximadamente 1.500 días de trabajo sobre el inmueble.
Para la familia Mata Rodríguez, Alma Quesera supone además recuperar una idea que viene de lejos. Luciano Mata ya había imaginado hace treinta años un espacio donde combinar queso, gastronomía y divulgación, aunque aquel primer proyecto no llegó a materializarse. El cierre y posterior adquisición del Hotel Almanzor permitió retomar años después aquella visión en una escala mucho mayor.
Desde este viernes, las puertas ya están abiertas. Donde durante años hubo un hotel ahora conviven queso, vinos, aceites, productos regionales, restauración y espacios destinados a nuevos encuentros gastronómicos en pleno Ciudad Real.

