El proyecto trabaja en dos productos —un ensilado y un pienso peletizado— y comenzará a probarlos en ovino y caprino para estudiar su aceptación, respuesta productiva y viabilidad económica.
El orujo que queda después de elaborar vino blanco puede tener una segunda vida lejos de la bodega. El proyecto RUMIORUJO trabaja en su transformación en nuevos alimentos para ovejas y cabras, con el objetivo de aprovechar un subproducto vitivinícola y estudiar si puede convertirse en una alternativa útil para la alimentación ganadera.
La iniciativa entra ahora en una fase práctica coincidiendo con la vendimia. Una de las líneas de trabajo contempla la producción de ensilado de orujo en las cooperativas vitivinícolas participantes, mientras otra estudiará la elaboración de piensos peletizados a partir de orujo deshidratado.
El proyecto intenta responder a dos problemas que confluyen en el medio rural: por un lado, la necesidad de bodegas y cooperativas de encontrar nuevos usos para el orujo de uva blanca; por otro, la búsqueda de alternativas alimentarias para ovino y caprino ante el coste de las materias primas convencionales.
El proyecto, financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y planteado para un periodo de tres años (2026-2029), reúne a cooperativas, organizaciones ganaderas y centros de investigación.
Del orujo de la vendimia a un ensilado para rumiantes
La primera línea busca determinar cómo combinar el orujo de uva blanca con otros ingredientes para mejorar aspectos como su palatabilidad, valor nutritivo y digestibilidad.
Para desarrollar las pruebas está prevista la puesta en marcha de una planta piloto móvil de ensilado en las cooperativas El Progreso y San Isidro. La vendimia permitirá disponer de la materia prima y producir microsilos que posteriormente serán utilizados en los ensayos con animales.
No se trata todavía de un alimento comercial. El proyecto deberá comprobar primero su comportamiento y determinar qué formulaciones pueden resultar adecuadas para la alimentación de pequeños rumiantes.
Un segundo producto a partir de orujo deshidratado
RUMIORUJO trabaja paralelamente en una segunda vía: la elaboración de pienso peletizado con orujo deshidratado.
En este caso se estudiarán diferentes grados de molienda, temperaturas de deshidratación, tipos de orujo y diámetros del pellet. El objetivo es obtener una formulación que pueda resultar estable y eficaz y estudiar también si su producción puede ser económicamente competitiva.
En esta fase participan la Universidad Miguel Hernández y la cooperativa Alimentos del Mediterráneo (ALIMER).
Las pruebas llegarán a ovejas y cabras
El siguiente paso será comprobar cómo responden los animales. El proyecto contempla ensayos de aceptación y validación tanto en instalaciones experimentales como posteriormente en explotaciones comerciales.
Las pruebas con ovejas se realizarán inicialmente con la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (AGRAMA), mientras que la Universidad Miguel Hernández trabajará con cabras.
Los ensayos analizarán la aceptación de los nuevos alimentos, la respuesta productiva de los animales, la calidad de la leche y el estado sanitario de los rebaños. El proyecto quiere comprobar además cómo reciben estas formulaciones los propios ganaderos y si su utilización resulta viable en condiciones reales de explotación.
Junto a El Progreso participan en el proyecto Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, la cooperativa San Isidro Labrador, ALIMER y AGRAMA. Como centros de investigación intervienen el CIAGRO de la Universidad Miguel Hernández y el CERSYRA, dependiente del IRIAF de Castilla-La Mancha.
Un modelo que pueda utilizarse en otras zonas vitivinícolas
RUMIORUJO no se limita al desarrollo de los dos alimentos. El proyecto prevé elaborar también un modelo de negocio basado en los costes, rendimientos y resultados obtenidos, con la intención de que bodegas, cooperativas o fabricantes de piensos puedan valorar la reproducción del sistema en otros territorios.
Entre los resultados que persigue el proyecto está reducir el desaprovechamiento del orujo de uva blanca y estudiar alternativas a materias primas convencionales utilizadas en alimentación animal.
También se analizará la información obtenida con vistas a elaborar una propuesta de modificación normativa que pueda facilitar, si los resultados lo justifican, el uso del orujo de uva en alimentación animal.
La transferencia de los resultados formará parte del propio proyecto. RUMIORUJO prevé organizar talleres, pruebas piloto y jornadas de puertas abiertas para mostrar a bodegas, cooperativas, fabricantes de pienso y ganaderos los procedimientos desarrollados y los resultados que vayan obteniéndose.
La viabilidad de esa nueva cadena de valor dependerá ahora de lo que muestren los ensayos: si el orujo funciona en las formulaciones, si los animales lo aceptan y si los costes permiten trasladarlo del proyecto piloto a explotaciones y empresas reales.


