martes, diciembre 6, 2022
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    Viñedos Monumentales, el nuevo proyecto personal del joven enólogo Alberto Calleja

    El joven enólogo toledano Alberto Calleja ha puesto en marcha recientemente su propio proyecto vitivinícola, Viñedos Monumentales, después de haber trabajado con mucho éxito en la bodega Quinta de Aves de 2014 a 2022.

    Sus dos primeros vinos son los tempranillos Montehigueras 2021 y Chacón 2020

    Alberto Calleja pertenece a la conocida saga de enólogos castellano manchegos que instauraron su padre Juan Antonio y sus tíos Ángel, Eulogio y Luis Miguel y a la que se han unido también varios de sus primos, integrantes todos ellos de la segunda generación de enólogos de la familia Calleja. Graduado en Ingeniería Agrícola y del Medio Rural por la Universidad de Castilla-La Mancha y máster en Viticultura y Enología por la Universidad Politécnica de Madrid, Alberto se define como un amante de los viñedos que, “arraigados a una cultura, un paisaje y una forma de elaborar sus uvas, crean patrimonio y fijan tradición y población”.

    Asesoría vitícola, enológica y agrícola

    Además de su nueva bodega, Alberto Calleja ha puesto en marcha al mismo tiempo un proyecto de asesoría vitícola, enológica y agrícola desde el que quiere transmitir a sus clientes el conocimiento y la experiencia acumulada durante los últimos años. Su larga experiencia en Quinta de Aves ha hecho que en su trabajo diario cale profundamente el mensaje de que en la viña empieza el vino. En esa bodega trabajó en proyectos cuyo fin era interpretar el terruño aplicando la viticultura para de esa manera transmitir a la botella, mediante la enología, su máxima expresión.

    Montehigueras y Chacón, los dos primeros vinos de Alberto Calleja

    Se define asimismo como vinicultor, por elaborar vinos que intentan trasladar al que lo consume el viñedo de donde proceden. El nombre de Viñedos Monumentales surge de la comparación que el enólogo toledano estableció en su día entre el sintagma Árboles Monumentales referido a los ejemplares más viejos del planeta y que están protegidos porque representan un patrimonio natural y cultural además de ser elementos de gran belleza y las viñas viejas, a las que consideran tan monumentales como a esos árboles milenarios.

    Parcelas de tempranillo

    Para iniciar su nueva aventura personal comienza a comprar parcelas de tempranillo en vaso destinadas al arranque en Corral de Almaguer, al mismo tiempo que intenta convencer a agricultores de la zona propietarios de este tipo de viñedos para que no quiten esas viñas viejas. A la hora de tomar esta decisión, Alberto ha tenido muy en cuenta los consejos que reiteradamente le ha ofrecido su padre en relación al mantenimiento de viñas viejas: “el secreto de los grandes vinos, y que no te digan otra cosa, reside en la uva, por supuesto que el criterio y los medios ayudan, pero son estas viñas las que marcan la diferencia, la que te permite sacar lo mejor de ti, dándote lo mejor de ellas”.

    Viñedos irrepetibles

    Espectacular viña de tempranillo de una de las parcelas de Alberto Calleja

    “Estos viñedos irrepetibles, -señala el joven enólogo- en los que normalmente la cencibel llevaba la voz cantante, se pueden acompañar de pequeños porcentajes de plantas de otras variedades, como la moravia dulce, garnacha fina, garnacha tintorera e incluso alguna blanca como airén o pardilla, que a veces queriendo y otras sin querer, creaban el ensamblaje perfecto ya desde el viñedo, no podían quedar en el olvido”.

    Actualmente, el nuevo proyecto de Alberto Calleja cuenta con dos vinos de parcela de producción limitada: Montehigueras 2021 y Chacón 2020.

    Montehigueras 2021 procede una parcela de tempranillo sobre margas arenosas en un paisaje de dehesa, cereal y viña vieja. La elaboración arranca con una maceración semicarbónica, fermentada a baja temperatura para extraer la máxima expresión floral y frutal de la uva y un posterior afinado durante 6 meses, parte en barricas francesas de 500 litros usadas un año y otra parte en tinajas de barro. La barrica da complejidad y textura sin restar tipicidad al vino y el barro aporta cierta oxigenación, dando brillo tanto en la fase aromática como en la visual y gustativa.

    Arcillas calcáreas

    Por su parte, Chacón 2020 procede de una ladera de arcillas calcáreas. Es la parcela más vieja. Allí la uva adquiere mucha más concentración de aromas, sabores y taninos. Se trata de una vinificación integral en barricas francesas nuevas de 500 litros. En la propia barrica el vino se macera, hace las fermentaciones alcohólica y maloláctica y además se cría durante 12 meses. Este vino, según su autor, desborda potencia y complejidad, pero mantiene la finura con la que la variedad se expresa en Corral de Almaguer.

    Según Alberto Calleja el camino ahora iniciado no acaba con estos dos vinos: “la hoja de ruta marca seguir buscando, poco a poco, esos Viñedos Monumentales para hacerlos visibles y dar lugar a otro tipo de vinos que sean fieles a su terruño, a su cultura y que conecte con ellos al consumidor”.

    Dos grandes profesionales

    En cuanto a la otra pata del proyecto, el asesoramiento técnico basado en la viticultura y enología abarca todo tipo de servicios, que van desde la investigación, la producción, la gestión y formación de empresas y personas hasta la planificación estratégica de comercialización y marketing. Para ofrecer los mejores resultados a los clientes Alberto Calleja mantiene una estrecha relación con dos grandes profesionales del sector, Juan Manuel de la Mata y Pablo Ossorio, contando además con todo el apoyo logístico que la familia Calleja pone siempre a su disposición

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