La producción creció un 62% respecto al año anterior y representó el 12,8% del volumen obtenido en España.
Castilla-La Mancha cerró la campaña oleícola 2023-2024 con una producción definitiva de 108.600 toneladas de aceite de oliva, un 62% más que en el ejercicio anterior y el equivalente al 12,8% del total nacional.
El balance, correspondiente al cierre de campaña del 31 de marzo de 2024, superó las previsiones iniciales y situó la producción regional prácticamente en la media de la última década. La recuperación del olivar tras varias campañas condicionadas por episodios climáticos adversos permitió alcanzar uno de los mejores resultados recientes del sector.
Los datos fueron presentados por el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, durante la jornada NaturAceite celebrada en Mora, Toledo, un encuentro centrado en la situación del olivar y sus perspectivas económicas y productivas.
Un sector con 450.000 hectáreas de olivar
En aquel momento, Castilla-La Mancha contaba con alrededor de 450.000 hectáreas de olivar, 83.000 olivicultores, 262 almazaras y 253 empresas envasadoras.
Estas cifras reflejaban la importancia económica y social de un cultivo especialmente extendido en las provincias de Toledo y Ciudad Real, donde el olivar genera empleo, actividad cooperativa y riqueza en numerosos municipios rurales.
La comunidad había logrado consolidarse como una de las principales regiones productoras de aceite de oliva de España, apoyada tanto en la extensión del cultivo como en la modernización de las almazaras y la creciente comercialización de aceite envasado.
En los últimos años, el olivar se ha convertido en el principal cultivo de la región al haber alcanzado unas 450.000 hectáreas, contar con 83.000 olivicultores, 262 almazaras y 253 envasadoras, “lo que demuestra que este sector tiene una importante coyuntura socioeconómica tanto en superficie como en personas que se dedican al mismo”. Todo ello ha logrado que Castilla-La Mancha sea una región “pujante” en la producción de aceite de oliva tanto en España como a nivel internacional.
A ello hay que añadir que Castilla-La Mancha cuenta «con aceite de oliva de grandísima calidad», y que se enmarcan en las cuatro denominaciones de Origen Protegidas, Aceite Montes de Toledo, Aceite Campo de Calatrava, Aceite Campo de Montiel y Aceite de La Alcarria, todas dentro de la marca de garantía «Campo y Alma».
La producción regional creció hasta las 138.291 toneladas en 2026
Actualización de julio de 2026. Dos campañas después, Castilla-La Mancha alcanzó una producción de 138.291 toneladas de aceite de oliva, cerca del 11% del volumen nacional y un 18,6% por encima de la media de las diez últimas campañas.
El crecimiento confirma la recuperación productiva del olivar regional y permite observar la evolución del sector desde las 108.600 toneladas obtenidas en la campaña 2023-2024.

