Tío Pepe revisa su imagen sin perder los códigos que la han convertido en una referencia dentro y fuera de España.

En un contexto de cambio y adaptación, Tío Pepe ha renovado su imagen después de 20 años con una actualización que refuerza su perfil como una de las marcas más reconocibles del vino español. La nueva identidad mantiene elementos históricos como el sombrero, la guitarra o la chaquetilla, pero los reinterpreta desde una estética más actual.
Con este cambio, la marca busca seguir conectando con el consumidor actual sin perder el peso de su legado. Más allá del rediseño, Tío Pepe insiste en su dimensión cultural y en su vínculo con una forma de entender el vino asociada a Jerez, Andalucía y a una identidad española muy reconocible.
«En un momento marcado por la incertidumbre y la búsqueda de nuevas formas de conexión, las personas reclaman experiencias que les provoquen emoción y les hagan sentir alegría. La nueva imagen de Tío Pepe reinterpreta lo clásico desde una mirada contemporánea, poniendo en valor la espontaneidad, la celebración y el disfrute como parte esencial del estilo de vida», afirma Marcos de la Torre, Global Chief Marketing Officer de González Byass.
La renovación llega en un momento en el que muchas marcas históricas revisan su lenguaje visual para mantenerse vigentes. En el caso de Tío Pepe, el objetivo pasa por actualizar su imagen sin romper con los códigos que la han convertido en un icono dentro y fuera de España.
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