Un foro que impulsa la divulgación, la identidad y el futuro del vino de la región.
La IV edición del curso «De la viña a la copa: historia, identidad y sabor» ha reunido a profesionales del sector para analizar los principales retos y oportunidades del vino de Castilla-La Mancha. A lo largo de las distintas sesiones se puso de manifiesto que el futuro de la vitivinicultura depende no solo de la excelencia enológica, sino también de la capacidad para transmitir el valor cultural, histórico y humano que hay detrás de cada vino.
El programa abordó iniciativas como el proyecto «Viñedos Monumentales», así como el papel que desempeñan los concursos internacionales, las guías especializadas y la crítica en la comercialización y el posicionamiento de los vinos. Asimismo, la comunicación vitivinícola ocupó un lugar destacado. Los especialistas coincidieron en que el consumidor actual busca autenticidad, experiencias y relatos capaces de generar un vínculo emocional con el producto, por lo que el storytelling se presentó como una herramienta estratégica para ello.
Entre los ponentes participaron Juan Manuel de la Mata, experto en promoción del vino; José Luis Murcia, periodista especializado; José Ignacio Junguitu, comunicador vitivinícola; los enólogos Rafael y Federico Lucendo; Fernando Buitrón, consultor en comunicación gastronómica, y Luis Martínez, responsable de promoción exterior de la DO La Mancha, junto a otros profesionales del sector.
La vertiente científica estuvo representada por Mónica Fernández y María Elena Alañón, profesoras titulares de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de Ciudad Real, quienes abordaron el papel de las levaduras y las bacterias en la elaboración del vino y el liderazgo femenino en la enología.
El curso se completó con tres catas organizadas por la DOP Campo de Calatrava, en las que el vino dialogó con la música y la pintura. Destacó la cata maridada con carne de caza con la colaboración de Venari y Asiccaza.

En definitiva, el curso evidenció que el vino constituye un patrimonio cultural en constante evolución y que es nuestro deber consolidar el posicionamiento de nuestros vinos en un mercado cada vez más competitivo y exigente.
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