jueves, agosto 6, 2026
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De las tinajas del abuelo a los vinos de parcela: la visión de Adolfo Cano al frente de Bodegas Cano

Parcelas singulares, tinajas de barro y raíces vitícolas inspiran Bodegas Cano.

Adolfo Cano creció viendo cómo su abuelo y su padre trabajaban el campo y cuidaban el viñedo. Las cepas, las vendimias y las conversaciones sobre la tierra formaban parte de la vida de una familia ligada desde siempre a la viticultura.

Durante su infancia vivió aquel entorno con naturalidad, pero con el tiempo comprendió que detrás de ese trabajo había algo más que un oficio. Había una historia familiar y una forma de entender el territorio. Cuando decidió estudiar Enología y comenzó a participar en las primeras elaboraciones, confirmó que quería dedicar su vida profesional al vino y que Bodegas Cano también sería su proyecto.

La reapertura de una antigua bodega familiar en 2003 por parte de su abuelo y su tío fue una apuesta valiente. Después de estar cerrada durante años, recuperar la actividad suponía empezar prácticamente desde cero y confiar en las posibilidades vitivinícolas de Higueruela. Adolfo está convencido de que su padre y su abuelo se sentirían orgullosos, no sólo por la evolución de la bodega y los reconocimientos, sino porque la familia ha mantenido los valores con los que comenzó aquella nueva etapa: esfuerzo, honestidad y respeto por las raíces. Para él, continuar una historia familiar significa conservar su esencia y también hacerla evolucionar para dejar un proyecto mejor a las siguientes generaciones.

Su forma de entender el vino también ha cambiado con la experiencia. Al principio observaba la elaboración desde un punto de vista técnico, centrado en las fermentaciones y los procesos. Hoy sabe que un vino es también el viñedo, el paisaje, las personas que lo hacen posible y lo que transmite cuando se abre una botella.

Como enólogo y director de la bodega, cada decisión forma parte de una misma idea, desde la poda hasta la comercialización. Aun así, la vendimia sigue siendo para él el momento más especial del año. Cada campaña es diferente y plantea nuevos retos, obligando a interpretar el viñedo y decidir el mejor camino para cada vino. Uno de los grandes puntos de inflexión de Bodegas Cano fue la creación de sus vinos de parcela. La familia decidió profundizar en el conocimiento de sus viñedos y demostrar que cada suelo y cada localización podían ofrecer una personalidad diferente.

Adolfo Cano revisa las barricas de Bodegas Cano, donde tradición y precisión enológica se unen.

Este planteamiento les ha permitido trabajar con mayor precisión, seleccionar las parcelas según el estilo de vino buscado y elaborar referencias ligadas a su origen. En ese camino, la garnacha tintorera ocupa un lugar esencial.

La bodega cuenta con tres monovarietales que muestran expresiones distintas de esta variedad. Los Prados ofrece un perfil más ligero, fresco, elegante y frutal, mientras que 1860 Selección presenta una mayor concentración, estructura y complejidad. La propuesta se completa con La Herrada, otra de las referencias parcelarias de la casa.

En Los Prados y La Herrada trabajan con levaduras autóctonas y una intervención mínima para que sea el propio viñedo el que marque el carácter del vino. Para Adolfo, ahí reside el verdadero potencial de la garnacha tintorera, en comprender cada parcela y permitir que la variedad muestre matices que van más allá de la potencia con la que tradicionalmente se la ha identificado.

Higueruela, situada a 1.000 metros de altitud, condiciona decisivamente la personalidad de los vinos. Los días calurosos y las noches frescas favorecen una maduración lenta y equilibrada, conservando la acidez natural y aportando frescura, tensión y capacidad de envejecimiento.

Adolfo considera que todavía queda mucho por contar de la DO Almansa. Su altitud, su clima continental y variedades como la garnacha tintorera y la monastrell ofrecen unas condiciones singulares. A ellas se suma el nivel que están alcanzando los vinos blancos, abriendo nuevas posibilidades para una denominación cada vez más reconocida.

Tradición y futuro

La conexión con el pasado también está presente en las antiguas tinajas de barro utilizadas por su abuelo y su tío en la bodega familiar. Su recuperación aporta un vínculo emocional con los orígenes, pero también responde a una decisión enológica.

La tinaja permite una microoxigenación suave y respeta la fruta y el carácter del viñedo. En los vinos blancos, el trabajo sobre lías aporta volumen, textura y complejidad sin perder frescura. Para Adolfo, representa la unión entre tradición y técnica que define el proyecto.

El futuro de Bodegas Cano pasa por seguir creciendo sin perder su esencia, profundizar en el conocimiento de las parcelas y elaborar vinos cada vez más ligados al territorio. El enoturismo también forma parte de ese camino, con el objetivo de que quien visite la bodega conozca el paisaje, el viñedo y la historia que existe detrás de cada botella.

Adolfo quiere consolidar un proyecto auténtico en el que cada vino refleje Higueruela, la trayectoria de su familia y la pasión con la que trabajan. Una forma de conservar el legado y, al mismo tiempo, hacerlo avanzar.

Parcelas con identidad en Bodegas Cano

▪️ 1860 crianza en tinaja

Variedad: Sauvignon blanc 100% / Añada: 2025
Denominación: DOP Almansa

1860 Blanco en Tinaja recupera una forma de elaboración estrechamente ligada a la historia de Bodegas Cano. Procede de parcelas ecológicas con más de quince años, situadas a más de 1.000 metros de altitud sobre suelos calcáreos y poco profundos. Tras una vendimia nocturna y una lenta fermentación en acero inoxidable, el vino realiza su crianza en antiguas tinajas de barro de más de cien años. El trabajo sobre lías mediante un ligero batonnage aporta volumen y complejidad, mientras que la tinaja conserva la frescura y la expresión varietal.

Nota de cata: Presenta un color amarillo limón. En nariz destacan los aromas de frutas tropicales acompañados de finas notas tostadas. En boca es amplio, untuoso y estructurado, con una textura grasa y un final persistente.


▪️ 1860 SELECCIÓN

Variedad: Garnacha tintorera 100% / Añada: 2021
Denominación: DOP Almansa

1860 Selección representa la expresión más intensa y estructurada de la garnacha tintorera. Procede de un viñedo tradicional de secano, cultivado en ecológico y situado a más de 1.000 metros de altitud, donde la maduración lenta permite conservar frescura y concentración. La uva se vendimia manualmente en cajas y el vino permanece 18 meses en barricas de roble francés de 500 litros. Una elaboración pensada para mostrar la profundidad de la variedad, sin ocultar el carácter del viñedo del que procede.

Nota de cata: Presenta un color rojo picota profundo. En nariz aparecen aromas de frutos negros maduros acompañados de notas tostadas procedentes de la crianza. En boca es amplio y estructurado, con taninos persistentes y un final largo, equilibrado y agradable.


▪️ 1860 Fermentado en Barrica

Variedad: Chardonnay 100% / Añada: 2025
Denominación: DOP Almansa

Este 1860 Blanco Barrica nace de parcelas jóvenes de chardonnay, cultivadas en ecológico a unos 1.000 metros de altitud sobre suelos calcáreos y poco profundos. La vendimia se realiza de noche para preservar la frescura de la uva antes de una breve maceración en frío. La fermentación tiene lugar en barricas de roble francés de 500 litros, donde el vino permanece durante tres meses con un ligero trabajo de batonnage. El resultado es un blanco con mayor volumen y complejidad, pero que mantiene el equilibrio entre la fruta, la frescura y los matices de la crianza.

Nota de cata: Presenta un color amarillo limón de intensidad media. En nariz aparecen sutiles aromas de fruta de hueso acompañados de recuerdos de bollería. En boca es amplio, untuoso y persistente, con notas tostadas bien integradas y un final largo.


▪️ El Corral de La Herrada

Variedad: Garnacha tintorera 100% / Añada: 2022
Denominación: DOP Almansa

El Corral de La Herrada nace de una parcela situada a 1.050 metros de altitud sobre suelos calcáreos, unas condiciones que ralentizan la maduración y favorecen una expresión más concentrada, fina y mineral de la garnacha tintorera. Se elabora con una intervención mínima, combinando uvas enteras con raspón y uvas despalilladas. La fermentación se realiza con levaduras propias del viñedo en barricas de roble francés de 500 litros, seguida de una crianza suave de tres meses que respeta la frescura y el carácter del paraje.

Nota de cata: Presenta un color rubí ligero. En nariz destacan los aromas frutales, acompañados de notas tostadas, ahumadas y minerales. En boca es fresco, elegante y de marcado carácter salino, con buena estructura y un final fino y persistente.

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Pablo Pradillo
Pablo Pradillo es director de Revista ALIMENTOS y responsable de AGROWIN MEDIA, donde trabaja en comunicación, marketing digital y contenidos editoriales para el sector agroalimentario, gastronómico y vitivinícola. Miembro Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV).
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