La bodega familiar, con origen en 1933, avanza en sostenibilidad y concentra el 91,8 % de su producción en vinos con IGP o DOP.
Del Álamo Family Vineyards sigue consolidando en Madridejos (Toledo) un modelo de bodega apoyado en la viticultura ecológica, la calidad diferenciada y el arraigo a su tierra y territorio. El proyecto familiar, cuyos orígenes se remontan a 1933, ha ido creciendo a lo largo de tres generaciones hasta culminar en 2025 la construcción de su propia bodega.
La trayectoria de la familia arrancó con la plantación de los primeros viñedos y dio un paso importante en 1987, cuando la segunda generación impulsó la expansión del viñedo y la diversificación varietal. Ya en 2015, la tercera generación asumió la gestión con el objetivo de elaborar vinos con identidad propia y controlar cada fase del proceso, desde el viñedo hasta la botella.
Compromiso ambiental como base del proyecto
Uno de los rasgos más definidos del proyecto es su compromiso ambiental. La totalidad de sus viñedos cuenta con certificación ecológica y la bodega trabaja con prácticas que eliminan el uso de productos químicos de síntesis y favorecen la biodiversidad. A ello se suma el uso de energías renovables y de sistemas de riego inteligentes que, según la información difundida por la propia bodega, permiten reducir el consumo de agua en más de un 75%.
Del Álamo Family Vineyards se encuentra además en proceso de obtener la certificación SWFCP, vinculada a modelos de bodega sostenibles y a la lucha contra el cambio climático. Esa línea de trabajo encaja con una forma de entender el vino cada vez más ligada a la sostenibilidad y a la respuesta a nuevas demandas del mercado.
En el plano productivo, la bodega destaca también por el peso de los vinos con calidad diferenciada. En la última campaña, el 91,8% de su producción se comercializó bajo figuras como IGP o DOP, a lo que se suma una apuesta por vinos ecológicos y veganos que combinan variedades autóctonas, como la verdoncho, con otras internacionales.
Junto al enfoque ambiental y enológico, el proyecto mantiene un fuerte vínculo con su entorno. La bodega subraya su compromiso con el empleo rural, la colaboración con proveedores locales y la participación en iniciativas culturales y educativas, reforzando así su conexión con el territorio.
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