La Organización Interprofesional Vitivinícola de Castilla-La Mancha apunta a una cosecha similar a la del año pasado, debido a la sequía prolongada y las altas temperaturas.
Castilla-La Mancha afronta el tramo decisivo de la vendimia 2026 con una primera previsión que apunta a unos 19 millones de hectolitros de vino y mosto, apenas por debajo de los 19,2 millones alcanzados en la campaña anterior.
La estimación de la nueva Organización Interprofesional Vitivinícola de Castilla-La Mancha (OIVCLM) dibuja, por ahora, una cosecha más estable de lo que podrían hacer pensar la sequía prolongada y las elevadas temperaturas de los últimos meses. El impacto sí empieza a apreciarse en algunas variedades de maduración temprana, donde se están registrando menores rendimientos.
El contrapunto está en la calidad. La organización destaca una muy buena sanidad de la uva, favorecida precisamente por unas condiciones secas que han reducido la incidencia de problemas sanitarios en el viñedo.
La primera valoración llega después de aproximadamente un mes de vendimia y todavía deja buena parte de la cosecha regional por resolver. Hace unas semanas, Castilla-La Mancha evitaba todavía concretar una estimación de cosecha por la incertidumbre climática.
La airén puede mover todavía la cifra de 19 millones
La previsión no puede considerarse cerrada. Septiembre concentrará la recogida de buena parte de las variedades autóctonas y, especialmente, de la variedad airén, la uva «reina blanca» con mayor peso en el viñedo de Castilla-La Mancha y que ha pasado del ostracismo generalizado a un creciente prestigio.
Su rendimiento será determinante para saber si la región termina realmente cerca de los 19 millones de hectolitros o si el efecto acumulado del calor y la falta de agua acaba reduciendo más la cosecha.
Precisamente por eso, la cifra conocida ahora ofrece más una fotografía del inicio de campaña que un resultado definitivo: las variedades tempranas ya permiten observar cierta merma, pero falta por entrar en bodega una parte decisiva del volumen regional.
A ello se suma un inicio de campaña con existencias similares a las del año anterior, una situación que, según la OIVCLM, puede contribuir a contener la presión sobre la oferta y favorecer una mayor estabilidad del mercado.
Una cosecha española también contenida
La organización prevé un escenario similar para el conjunto de España. Tras los 33,1 millones de hectolitros de vino y mosto de 2025, la primera estimación sitúa la nueva cosecha por debajo de los 34 millones de hectolitros.
Las existencias nacionales al cierre de la campaña anterior rondarían además los 30 millones de hectolitros de vino.
Con estas primeras cifras, Castilla-La Mancha volvería a concentrar una parte muy importante de la producción nacional, aunque será la evolución de la vendimia durante septiembre —y especialmente el comportamiento de la Airén— la que termine de definir el balance de 2026.

