La capital refuerza su posicionamiento turístico con una oferta basada en la Semana Santa, los sabores manchegos y experiencias culturales y naturales de calidad.
Ciudad Real ha reforzado su proyección turística en la Feria Internacional de Turismo (FITUR 2026), celebrada del 21 al 25 de enero en IFEMA (Madrid), con una propuesta centrada en el turismo sostenible, la autenticidad y las experiencias ligadas a la identidad del territorio. La ciudad se ha presentado como un destino que combina devoción, gastronomía, patrimonio cultural y naturaleza, con una oferta integral dirigida tanto al visitante nacional como internacional.
En el principal escaparate del turismo mundial, Ciudad Real ha puesto el foco en sus tradiciones más arraigadas, su riqueza gastronómica diferencial y una estrategia de desarrollo turístico alineada con las nuevas demandas del sector, basadas en la sostenibilidad, la digitalización y la conexión con la cultura local.
En palabras de Francisco Cañizares, alcalde de Ciudad Real, durante su presencia en FITUR 2026: “Para nosotros es un orgullo representar al conjunto de los municipios de la provincia en un espacio clave para la proyección turística como éste. Hay que seguir con el fomento y el desarrollo de sector turístico y del tejido social que hace posible que Ciudad Real y sus municipios sean un destino acogedor, cercano y auténtico, donde el visitante es recibido como parte de la comunidad”.
Semana Santa, eje cultural y elemento diferencial
Uno de los grandes pilares de la promoción ha sido la Semana Santa de Ciudad Real, que este año cumple veinte años desde su declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Este aniversario ha servido para reforzar su papel como elemento vertebrador de la oferta cultural de la ciudad.
Las hermandades y cofradías recorren cada año el casco histórico con más de 24 pasos procesionales y la participación de miles de cofrades, atrayendo a un número creciente de visitantes interesados en el patrimonio religioso, histórico y cultural. En FITUR, esta tradición se ha presentado a través de material promocional, narrativas visuales e itinerarios turísticos que conectan el fervor cofrade con los espacios más emblemáticos de la ciudad.
Gastronomía manchega como experiencia turística
Junto a la Semana Santa, la gastronomía ha sido el segundo eje estratégico de la presencia de Ciudad Real en FITUR 2026. La ciudad y su entorno provincial han reforzado su visibilidad dentro del stand de Castilla‑La Mancha, apostando por la cocina local como elemento clave de la experiencia turística.
Esta propuesta se integra en un modelo de turismo experiencial, en el que el visitante no solo conoce la ciudad, sino que la vive a través de sus sabores, productos y tradiciones culinarias. La estrategia incluye la promoción de rutas y paquetes turísticos que combinan patrimonio, cultura, naturaleza y gastronomía, con propuestas adaptadas tanto al público general como al turismo especializado.
Turismo sostenible, autenticidad y fiestas populares
La oferta presentada en FITUR se completa con una visión de turismo sostenible y de calidad, alineada con las tendencias actuales del sector. En este contexto, Ciudad Real ha destacado fiestas y actividades de fuerte arraigo popular, como La Pandorga, celebrada a finales de julio en honor a la Virgen del Prado, patrona de la ciudad, una cita que cada año despierta mayor interés entre los visitantes.
Datos positivos y apuesta por la sostenibilidad
La proyección de Ciudad Real en FITUR se apoya también en datos positivos de evolución turística. Según cifras del INE, entre enero y noviembre de 2025 la provincia registró 114.695 pernoctaciones en turismo rural, frente a las 78.285 del mismo periodo de 2024, lo que supone un incremento del 46,5 %.
Estos resultados se vinculan al desarrollo del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), impulsado desde la Concejalía de Turismo y financiado con fondos europeos NextGenerationEU. Entre los proyectos destacados figuran la plataforma digital Cicerone, basada en inteligencia artificial; la instalación de toldos en el centro urbano durante el verano; y la remodelación de espacios como el Convento de las Terreras, que se transformará en un nuevo espacio de enogastroturismo.

