Cerca de 80 bodegas y proyectos singulares muestran la fuerza, diversidad e innovación del vino castellanomanchego en BWW2026.
Castilla‑La Mancha refuerza su posicionamiento como una de las grandes regiones vitivinícolas del país en Barcelona Wine Week, que se ha celebrado del 2 al 4 de febrero en el recinto de Montjuïc de Fira de Barcelona. Cerca de 80 bodegas de la región participaron en esta edición de uno de los escaparates del vino español, en tres jornadas centradas en la proyección comercial, la internacionalización y la visibilidad de proyectos con identidad propia.
La presencia castellanomanchega se articula a través de un amplio abanico de denominaciones de origen y figuras de calidad, como VT Castilla, D.O. La Mancha, D.O. Manchuela, D.O. Ribera del Júcar, D.O. Méntrida, D.O. Almansa, D.O. Valdepeñas o D.O. Vinos Campo de Calatrava, junto a una destacada representación de Vinos de Pago, que reflejan el potencial cualitativo y la diversidad de su territorio, como VP Los Cerrillos, VP Vicario, VP Finca Élez, VP La Jaraba, VP Finca Río Negro, o Pago calzadilla, entre otros.
Escaparate para todo tipo de proyectos
Barcelona Wine Week sirve también como escaparate para proyectos personales e iniciativas singulares. En la D.O. Manchuela destacan propuestas como La Niña de Cuenca, donde la innovación se concibe como una herramienta de progreso sostenible, junto a elaboraciones como Rubatos Bobal o los vinos de velo de flor como INICIAL. En esta misma denominación, Altolandon consolida su identidad a partir de la altitud, el clima frío y los suelos pobres, dando lugar a vinos de marcada personalidad.
Entre los Vinos de Pago, proyectos como Pago de Vallegarcía presentan nuevas añadas fieles a su compromiso con el viñedo y el entorno. Ubicado en los Montes de Toledo, en las inmediaciones del Parque Nacional de Cabañeros, elabora referencias como Petit Hipperia o Vallegarcía Viognier. También sobresale Pago Finca Élez, que muestra la evolución de su É Chardonnay, ahora con una selección más precisa de parcelas y la incorporación de Viognier en la nueva cosecha.
La feria pone igualmente el foco en la viticultura ecológica y biodinámica, con proyectos como Dominio de Punctum en Las Pedroñeras (Cuenca), cuya gama Lobetia o vinos como Vaivén Blanc de Noir reflejan una visión del viñedo como ecosistema vivo. En el ámbito de la recuperación varietal, Bodegas Arrayán continúa su trabajo en la zona de la DO Méntrida y la Sierra de Gredos con la variedad blanca Mizancho, reinterpretada en vinos singulares como El Bufón Mizancho.
Junto a estas iniciativas, Barcelona Wine Week reúne a bodegas consolidadas y cooperativas históricas como Campos Reales, Bodegas Crisve con sus reconocidos vinos Yugo, Virgen de las Viñas y sus gamas Lienzo y Tomillar, o Félix Solís, una de las firmas de referencia del sector. También están presentes proyectos como Tintoralba en Higueruela (Albacete), Castillo de Aresán, Bodegas Don Octavio —con apuestas innovadoras como el vino en lata o referencias orientadas a nuevos mercados— y Montalvo Wilmot, reconocido como Vino de Pago desde 2019.
El panorama se completa con microbodegas y proyectos emergentes como DobleDePérez, además de nombres como Vinos Llámalo X, María de La Recueja, La Cepa de Pelayo, Encomienda la Cervera, Bodegas Moratalla, Aurelio García en la Alberca del Záncara, Bodegas del Saz en Campo de Criptana, Del Álamo Family, José Manuel Corrales, Vega Tolosa en la D.O. Manchuela —con la joven enóloga Rocío Tolosa al frente— o Hacienda Albae, con el enólogo Adrián de Pablo Díez y su gama de vinos monovarietales nacidos de más de 200 hectáreas de viñedo.
También hay espacio para las novedades, como el lanzamiento de nuevas líneas de etiquetado de Viñedos Balmoral, con gamas reconocidas como Edoné o Maravides (Mar-de-Vides, Mar- de Vida), y la continuidad del proceso de internacionalización de Fernando Castro, que sigue conquistando mercados exteriores tras la finalización de sus nuevas instalaciones. Proyectos como El Progreso, con el nuevo vino Vuive, vinos Palacio o Viña Xétar Verdejo 0,0%, y el desarrollo de nuevas marcas orientadas a consumidores jóvenes, completan un mapa diverso y dinámico.

Con esta amplia representación, Castilla‑La Mancha confirma en Barcelona Wine Week su capacidad para unir tradición e innovación, consolidándose como una de las regiones clave del vino español en el escenario nacional e internacional.
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